23
Ago 08

4000 Días Seguidos Con Toda Clase De Tiempo [a los amigos y amigas de Spanair]

-Es mi proyecto. Llamémoslo, la obra de mi vida.
-Dime, cómo se te ocurrió la idea de este… proyecto.
-No sé, se me ocurrió. Después de todo es mi esquina. Verás, es una pequeña parte del mundo en la que también suceden cosas, como en cualquier otro sitio.

 

 

de la película Smoke

 


18
Ago 08

Los Imanes de La Nevera de Marilyn [3]

 Publicado en El País, domingo 17/08/08

 

CUERPOS, LAVABOS EN TRÁNSITO

Iba en el asiento 14C de un Boeing. Siempre pido el pasillo, por lo de las piernas. En la fila del otro lado, en el 12D, un chico manejaba un ordenador portátil Mac sobre sus piernas. Inevitablemente, yo veía la pantalla. La metálica voz de la azafata dio instrucciones en dos idiomas. Abrí una lata de Coca Cola Zero , y extraje de mi bolsa el bocadillo que me había hecho en casa con un jamón York un poco caducado [todos sabemos que las fechas de caducidad son falsas; sólo están ahí, como los heavies, para dar miedo a las madres]. El chico del 12D puso en marcha un programa tipo Power Point, y por la pantalla del Mac comenzaron a pasar fotos de manera automática. Primero unos cuantos paisajes sin rastro humano. Después, las fotos de un bebé tumbado en una cuna y boquiabierto, mirando a la cámara panza arriba, en esa postura como de rana en disección que ponen los recién nacidos. Las siguientes eran de grupo, gente de toda clase y edad ante la torre de Pisa y en un lugar que me pareció un puente de París, brindaban con cerveza, mostraban pantalones cortos y piernas blancas con mapas varicosos. La pantalla pasó a exhibir una serie en la que el grupo estaba en salas de espera de aeropuertos, después, las fotos del grupo entrando en un pequeño y oscuro tubo que parecía ser un finger , y llegaron las del avión: el grupo subiendo al Boeing, el grupo distribuyendo su equipaje en los portamaletas con caras de esfuerzo [recordé perfectamente cómo la señora que tenía delante había subido a duras penas una bolsa muy voluminosa de Zara], otra foto de 2 tipos poniendo muecas de estar haciendo bromas privadas antes de sentarse en sus asientos [recordé cómo esos 2 habían hablado en un idioma muy raro e incomprensible antes de carcajearse y sentarse], hasta que, siempre con la misma cadencia, aparecieron las otras: en la 1ª el muchacho se levantaba y dejaba el portátil Mac sobre su asiento 12D, en la 2ª se le veía de frente, avanzando por el pasillo hacia la parte trasera del avión [distinguí en la foto mi nuca, y mi mano derecha aplastando la lata vacía de Coca Cola Zero]; en ese momento un acto reflejo me llevó a observar la lata, aún medio llena y caliente en mi mano. La 3ª era también del chico, de frente, entrando en el lavabo de cola. En la 4ª se veía, desde fuera, la puerta del lavabo, cerrada, con la luz de occupied encendida; sólo eso. Miré rápidamente hacia atrás y, en efecto, comprobé que esa luz alumbraba la penumbra de la cola. Cerré los ojos, le di un trago a la Coca Cola Zero. El borde metálico tenía un dulzor adhesivo.

 

2

Los retratos, fotos, esculturas o cualesquiera otras representaciones del cuerpo humano han cambiado por completo de significado. Antiguamente, las representaciones del cuerpo eran un espejo, órgano a órgano, de la persona que las contemplaba. El ojo derecho del óleo de Felipe V era la representación del ojo derecho de quien lo miraba. El sexo de un muñeco de goma tóxica de Batman era el sexo de quien con él jugaba. El ombligo de una mujer rusa tumbada en las playas del Mar Negro era el ombligo de quien su foto observaba, etc. Había una identificación punto a punto, en línea recta, de igual a igual. Eso ha cambiado. Ahora todo el cuerpo de Felipe V es la representación de un solo órgano de la persona que observa, por ejemplo, un pie. O el cuerpo de la bañista rusa tumbada en una playa del mar Negro es mi riñón derecho, ahora que estoy mirando esa foto. Sólo hay que elegir en qué órgano queremos tener concentrada la totalidad del cuerpo que estamos contemplando. Conclusión nº1: tenemos en cada punto de nuestro cuerpo un cosmos a escala de otro cuerpo humano; portamos maquetas de infinitos cuerpos. Conclusión nº2: antes construíamos gemelos, ahora infinitos de parientes cercanos. Conclusión nº3: el auge de las cirugías estéticas se debe a que queremos reconstruir cada parte de nuestro cuerpo a imagen y semejanza de la totalidad de los iconos pop: no nos ponemos los labios de Shakira, sino que la totalidad de Shakira está puesta en nuestros labios. Conclusión nº4: el cuerpo es el único tema de nuestro tiempo, y ese es el motivo por el que han decaído las revoluciones político-sociales en la misma medida que aumentan las revoluciones corporales personales (botox, lifting, reducciones, aumentos). Se me acaba de ocurrir lo siguiente: el día que las operaciones estéticas superen a las de apendicitis, el planeta Tierra habrá ascendido a objeto fashion en sí mismo, y los planetas más próximos, Mercurio, Venus, Marte, observarán la Tierra con la fascinación, temor y extrañeza con la que aquellos primates observaban un bello y frío monolito en 2001 Odisea en el espacio, [o Homer Simpson indeciso, pasando el dedo por el cristal del escaparate de Tiffany, y el churrete de mayonesa que deja, su trayectoria astral].

 

3

En el año 2005, un avión de la compañía Pan Am se estrelló contra las costas de Florida. El desastre fue retransmitido en directo por una cadena de televisión que, casualmente, tenía una unidad móvil trabajando por la zona. Los viajeros pudieron asistir a su propia muerte en las pantallas, ya que mientras el avión se venía abajo [proceso que duró varios minutos] los televisores de a bordo tenían esa cadena sintonizada.

Los analistas fechan el 11-S como el punto histórico en el que la posmodernidad se viene abajo: la muerte holocáustica, esa cosa que la posmodernidad había expulsado de nuestras pantallas [es decir, de nuestra vida], hace ese día una masiva muestra de poder. El propio tiempo y sus simulacros saltan por lo aires. Pero los analistas también refieren que aquella muerte televisada dentro de aquel avión que se estrelló en Florida supuso el retorno a la posmodernidad, pues las víctimas no sabían si la visión de su propia muerte era una noticia real, una simulación, una teleserie, o un chiste de cámara oculta. Parece que, desde hace años, en todo lo que tiene que ver con cambios históricos intervienen de manera decisiva el cuerpo o la muerte. .

Yo iba un día en el asiento 14C de un avión, y vi fotos futuras sucediéndose en la pantalla de un ordenador, hasta que llegó una que era la puerta de un lavabo que ponía occupied. He pensado mucho en esa palabra, ocupado. Como si mi futuro estuviera ya ocupado por figuras, cuerpos, sombras que no llegaran a producirse, lavabos en tránsito. Al igual que Homer se quedó tras el cristal de Tiffany, no me decidí a levantarme y abrirla.

 AFM, 2008

 


18
Ago 08

Los Imanes de La Nevera de Marilyn [3]

 Publicado en El País, domingo 17/08/08

 

CUERPOS, LAVABOS EN TRÁNSITO

Iba en el asiento 14C de un Boeing. Siempre pido el pasillo, por lo de las piernas. En la fila del otro lado, en el 12D, un chico manejaba un ordenador portátil Mac sobre sus piernas. Inevitablemente, yo veía la pantalla. La metálica voz de la azafata dio instrucciones en dos idiomas. Abrí una lata de Coca Cola Zero , y extraje de mi bolsa el bocadillo que me había hecho en casa con un jamón York un poco caducado [todos sabemos que las fechas de caducidad son falsas; sólo están ahí, como los heavies, para dar miedo a las madres]. El chico del 12D puso en marcha un programa tipo Power Point, y por la pantalla del Mac comenzaron a pasar fotos de manera automática. Primero unos cuantos paisajes sin rastro humano. Después, las fotos de un bebé tumbado en una cuna y boquiabierto, mirando a la cámara panza arriba, en esa postura como de rana en disección que ponen los recién nacidos. Las siguientes eran de grupo, gente de toda clase y edad ante la torre de Pisa y en un lugar que me pareció un puente de París, brindaban con cerveza, mostraban pantalones cortos y piernas blancas con mapas varicosos. La pantalla pasó a exhibir una serie en la que el grupo estaba en salas de espera de aeropuertos, después, las fotos del grupo entrando en un pequeño y oscuro tubo que parecía ser un finger , y llegaron las del avión: el grupo subiendo al Boeing, el grupo distribuyendo su equipaje en los portamaletas con caras de esfuerzo [recordé perfectamente cómo la señora que tenía delante había subido a duras penas una bolsa muy voluminosa de Zara], otra foto de 2 tipos poniendo muecas de estar haciendo bromas privadas antes de sentarse en sus asientos [recordé cómo esos 2 habían hablado en un idioma muy raro e incomprensible antes de carcajearse y sentarse], hasta que, siempre con la misma cadencia, aparecieron las otras: en la 1ª el muchacho se levantaba y dejaba el portátil Mac sobre su asiento 12D, en la 2ª se le veía de frente, avanzando por el pasillo hacia la parte trasera del avión [distinguí en la foto mi nuca, y mi mano derecha aplastando la lata vacía de Coca Cola Zero]; en ese momento un acto reflejo me llevó a observar la lata, aún medio llena y caliente en mi mano. La 3ª era también del chico, de frente, entrando en el lavabo de cola. En la 4ª se veía, desde fuera, la puerta del lavabo, cerrada, con la luz de occupied encendida; sólo eso. Miré rápidamente hacia atrás y, en efecto, comprobé que esa luz alumbraba la penumbra de la cola. Cerré los ojos, le di un trago a la Coca Cola Zero. El borde metálico tenía un dulzor adhesivo.

 

2

Los retratos, fotos, esculturas o cualesquiera otras representaciones del cuerpo humano han cambiado por completo de significado. Antiguamente, las representaciones del cuerpo eran un espejo, órgano a órgano, de la persona que las contemplaba. El ojo derecho del óleo de Felipe V era la representación del ojo derecho de quien lo miraba. El sexo de un muñeco de goma tóxica de Batman era el sexo de quien con él jugaba. El ombligo de una mujer rusa tumbada en las playas del Mar Negro era el ombligo de quien su foto observaba, etc. Había una identificación punto a punto, en línea recta, de igual a igual. Eso ha cambiado. Ahora todo el cuerpo de Felipe V es la representación de un solo órgano de la persona que observa, por ejemplo, un pie. O el cuerpo de la bañista rusa tumbada en una playa del mar Negro es mi riñón derecho, ahora que estoy mirando esa foto. Sólo hay que elegir en qué órgano queremos tener concentrada la totalidad del cuerpo que estamos contemplando. Conclusión nº1: tenemos en cada punto de nuestro cuerpo un cosmos a escala de otro cuerpo humano; portamos maquetas de infinitos cuerpos. Conclusión nº2: antes construíamos gemelos, ahora infinitos de parientes cercanos. Conclusión nº3: el auge de las cirugías estéticas se debe a que queremos reconstruir cada parte de nuestro cuerpo a imagen y semejanza de la totalidad de los iconos pop: no nos ponemos los labios de Shakira, sino que la totalidad de Shakira está puesta en nuestros labios. Conclusión nº4: el cuerpo es el único tema de nuestro tiempo, y ese es el motivo por el que han decaído las revoluciones político-sociales en la misma medida que aumentan las revoluciones corporales personales (botox, lifting, reducciones, aumentos). Se me acaba de ocurrir lo siguiente: el día que las operaciones estéticas superen a las de apendicitis, el planeta Tierra habrá ascendido a objeto fashion en sí mismo, y los planetas más próximos, Mercurio, Venus, Marte, observarán la Tierra con la fascinación, temor y extrañeza con la que aquellos primates observaban un bello y frío monolito en 2001 Odisea en el espacio, [o Homer Simpson indeciso, pasando el dedo por el cristal del escaparate de Tiffany, y el churrete de mayonesa que deja, su trayectoria astral].

 

3

En el año 2005, un avión de la compañía Pan Am se estrelló contra las costas de Florida. El desastre fue retransmitido en directo por una cadena de televisión que, casualmente, tenía una unidad móvil trabajando por la zona. Los viajeros pudieron asistir a su propia muerte en las pantallas, ya que mientras el avión se venía abajo [proceso que duró varios minutos] los televisores de a bordo tenían esa cadena sintonizada.

Los analistas fechan el 11-S como el punto histórico en el que la posmodernidad se viene abajo: la muerte holocáustica, esa cosa que la posmodernidad había expulsado de nuestras pantallas [es decir, de nuestra vida], hace ese día una masiva muestra de poder. El propio tiempo y sus simulacros saltan por lo aires. Pero los analistas también refieren que aquella muerte televisada dentro de aquel avión que se estrelló en Florida supuso el retorno a la posmodernidad, pues las víctimas no sabían si la visión de su propia muerte era una noticia real, una simulación, una teleserie, o un chiste de cámara oculta. Parece que, desde hace años, en todo lo que tiene que ver con cambios históricos intervienen de manera decisiva el cuerpo o la muerte. .

Yo iba un día en el asiento 14C de un avión, y vi fotos futuras sucediéndose en la pantalla de un ordenador, hasta que llegó una que era la puerta de un lavabo que ponía occupied. He pensado mucho en esa palabra, ocupado. Como si mi futuro estuviera ya ocupado por figuras, cuerpos, sombras que no llegaran a producirse, lavabos en tránsito. Al igual que Homer se quedó tras el cristal de Tiffany, no me decidí a levantarme y abrirla.

 AFM, 2008

 


11
Ago 08

Los Imanes de La Nevera de Marilyn [2]

Los Imanes de La Nevera de Marilyn, El País, 10/08/2008

ARIZONA FIAMBRERA

38ºC a la sombra tienen su gracia. Christian Marclay observa su vieja furgoneta aparcada un poco más allá de la zona del surtidor. Apoyado en la puerta del bar, bajo un letrero que pone Seven Up, le da el penúltimo trago a una lata de Seven-Up. Es un bar de una carretera al sur de otra terciaria de una zona rural de Arizona. Entra, pregunta cuánto se debe. Como la lata de Seven-Up estaba tuneada con ron, el hispano le suma unos centavos, y hace un comentario en español acerca del aspecto escuchimizado de Christian. De pequeño comió poca carne y mucha verdura, lo que le compuso ese cuerpo delgado y blanco. Ése y no otro es el motivo por el que el norte de Europa evolucionó más que el sur, porque comió más carne, lo que en USA se traduce no en términos cardinales sino musicales: los padres de Christian habían sido fans entusiastas de un grupo de coros conocido por sus adicciones cerealistas llamado The Mamas and The Papas. Comió su primera hamburguesa cuando llegó a la mayoría de edad.

Christian sale del bar, gira el contacto y acelera en dirección Oeste. Tras unos minutos llega a un punto que parece ser el lugar ideal. Detiene la furgoneta. Ni árboles ni vallas, una carretera tan recta como una meditada decisión. Abre las puertas traseras, coge la guitarra eléctrica Fender Stratocaster, roja, muy blusera. Ata una cuerda al parachoques de atrás, y 10 metros más allá, en el otro extremo de la cuerda, anuda la guitarra. Ancla la cámara de vídeo a una de las puertas traseras, la pone a grabar, regresa a su asiento y acelera. Al instante la cuerda se tensa, un trallazo que lleva a la guitarra a dar un bote muy elevado para después caer y continuar dando golpes contra el asfalto. Christian acelera más, las cuerdas, en una secuencia que va de la más delgada a la gruesa, saltan a los pocos minutos; antes han compuesto una sinfonía a golpes. El esmalte rojo, quemado al roce, despide humo, olor a refinería. Las clavijas de afinar se pulen, chispean como cuchillos. Alrededor, el paisaje es un infinito letargo, como dos cuerpos después del coito, se dice Christian mientras se peina un pelo graso con la misma mano en la que lleva un anillo que pone en oro The Sound of Silence. La madera ya está a la vista, millones de astillas dejan rastro, el nácar estallado, el botón del volumen saltó hace tiempo, cuando estaba en el nivel diez, una casualidad, podría haber estado en el cero, todo es una nube de cuerdas, metales, madera y golpes que no parará de crecer hasta que el depósito de la gasolina esté a cero. El vídeo, anclado a la puerta trasera, siempre recogiendo imagen y sonido.

Cuando a Christian se le acabó la gasolina habían pasado 22 horas. Ocurrió en otro altiplano, pero esta vez cultivado. Una mujer y un hombre de color estaban sentados en la cabina de su cosechadora, comían carne asada con zanahorias de una fiambrera. También se habían quedado sin gasolina. Christian observó la guitarra. Destrozada, había tomado una forma que recordaba vagamente a un cuerpo humano. La pareja agricultora se acercó con incredulidad. El hombre se agacha, deja la fiambrera sobre la carretera, toma la guitarra entre sus manos, le da vueltas, y dice: «¿Sabía usted que por estas tierras hasta hace pocos años a los negros nos arrastraban atados con una cuerda al coche, y aceleraban hasta que la gasolina se terminaba? No era un acto ni legal ni ilegal, porque los negros no éramos personas». Christian enmudece. «Me parece, señor, que usted acaba de componer una banda sonora en recuerdo de aquella barbarie, y eso le honra».

Entonces grité: «¡Corten!» Nos acercamos todos a la furgoneta. Había algo en la voz de Alfredo, el hombre de color, que no me había gustado en su última frase. Discutimos un rato, nos enfadamos de veras. Los cámaras, cansados, se sentaron en el arcén a oír nuestros gritos y beber cerveza. Christian se puso a ver qué había grabado la cámara fija de la puerta de la furgoneta, porque realmente estaba grabando. Le había advertido que no lo hiciera, que no quería más grabaciones que la mía. Nos enfadamos también.

Esa noche llegué a mi apartamento, un cubil que la productora me había alquilado a las afueras de Albacete mientras durara el rodaje, pensando en qué demonios pasaba con esa escena; era como un muro, siempre fallaba, era la séptima vez que la repetíamos. Siempre me gusta alquilar algo aparte, lejos del hotel, así no tengo que aguantar a los actores, ni al equipo de producción ni a los técnicos, y puedo pensar con claridad en la marcha del rodaje. Me freí un lomo de merluza tipo Pescanova que encontré en el congelador, y mientras le añadía unos guisantes lo vi claramente: el motivo por el que a los humanos nos atrae sentarnos cada día en torno a una mesa y comer es porque la materia prima, cuando la compramos en el mercado, la recibimos muerta, y cocinarla, servirla y paladearla equivale a resucitarla en el plato. Eso me llevó a pensar que en el acto de cocinar hay una conciencia de tiempo marcada por una muerte y una resurrección, y que ese rito es eterno. Metí la merluza y los guisantes en una bolsa, bajé las escaleras corriendo y regresé en coche adonde habíamos detenido el rodaje. Cuando llegué ya era de noche. El asfalto, un mapa de marcas y astillas por descifrar que hubiera hecho las delicias de los chicos del CSI. Busqué la fiambrera y, en efecto, se había quedado allí, abierta, en mitad de la carretera. Me agaché, la sostuve. El mechero iluminó el interior. La carne asada y las zanahorias de plástico y poliexpan coloreadas brillaron en el fondo. Vertí directamente la merluza y los guisantes de la bolsa a la fiambrera. La volví a dejar allí, donde estaba. Me alejé pensando que quizá al día siguiente todo cambiaría.

AFM, agosto 2008

NOTA: como alguien ya me lo ha preguntado, este texto está inspirado en la obra de Christian Marclay, Guitar Drag, sobre todo en el principio de la primera parte y toda la segunda parte. Ambas partes se pueden ver aquí:

1ª: http://es.youtube.com/watch?v=2PYefPW1ZOU
2ª: http://es.youtube.com/watch?v=kzF8n1pnWWs&feature=related

 


9
Ago 08

Un Viernes Cualquiera

Ayer por la noche estuve viendo Dónde estás corazón. Hablaban de una boda en el Pazo de Meirás, en La Coruña, de la familia Franco (ambas cosas, a boda y el Pazo). Era divertido ver entrar a toda aquella gente, como de otra época, y también ver a gente fuera manifestarse en contra de los dueños de Pazo. Estuvo bien. Y unos reporteros en un plató, gritando mucho, como si el asunto de si esa familia debía o no hacer la boda en ese Pazo fuera un problema de trascendencia cósmica. Cenábamos en casa, sobre la mesa de centro del sofá, allí mismo, unos mejillones al vapor y unos berberechos a la plancha, y un champán que estaba bien. Y aquello otro estaba en la tele. Yo había estado todo el día trabajando, me sentía cansado, la pantalla, sencillamente, fluía, tipo río, algo muy a lo Heráclito. Pero pensé también que, igual que la vacía polémica que se desarrollaba en la tele, esos berberechos y ese champán y esos mejillones al vapor tampoco tenían trascendencia cósmica, sólo eran una cena más, y sin embargo, en ese momento eran plenos, totales, eran cósmicos porque estábamos disfrutando con ellos y porque en ese momento no podíamos pensar en algo que nos hiciera disfrutar más. Es en esos momentos cuando las chorradas de la televisión se igualan a la vida, cobran tanta intensidad y espesor como la propia vida. Supongo que eso está bien. Supongo también que la tele está incluida en la vida, o quizá la vida esté incluida en la tele; no sé. A veces ves en la tele cosas que intentan conmoverte, que intentan parecerse lo más posible a eso que llamamos «la realidad», y no te dicen nada, las percibes como vacías o irrisorias. Como si estás en casa con tu chica e intentas que una cena normal, un viernes cualquiera, se convierta en un acto trascendente, casi protocolario: tarde o temprano se viene abajo. Después salió una mujer al plató, una hija o algo así de Espartaco Santoni, y perdimos el interés. No apagamos la tele, sólo pusimos el volumen a cero. Y estuvimos escuchando un CD que habíamos grabado, el clásico mix de canciones, porque hoy una amiga celebra su cumpleaños y nos pidió que grabáramos un CD para la celebración. Estaba bien oír las canciones y ver las imágenes de la tele al mismo tiempo. No es que fuera algo premeditado, sólo era una casualidad, pero en esas casualidades se dan a veces colisiones interesantes entre las imágenes y las canciones. [Esas casualidades las hemos comprobado muchas veces Eloy y yo cuando hacemos el video-jockey Afterpop Fdez&Fdez. Hay una zona en la que no controlas tu propio medio del todo, y ahí a veces se dan efervescencias curiosas.]

En el blog de Toni Ferron [del que hablé aquí hace poco] hay un trozo de un libro de Susan Sontang, Contra la interpretación. Me ha alegrado verlo ahí citado porque hace años fue un libro del que saqué cosas en limpio. La cita dice:

«vivimos una época en que la tragedia no es una forma de arte, sino una forma de historia (…) Los dramaturgos ya no escriben tragedias. Pero poseemos obras de arte (no siempre reconocidas como tales), que reflejan o intentan resolver las grandes tragedias históricas de nuestra época. Entre las formas de arte no reconocidas que han sido ideadas o perfeccionadas en la era moderna con esta intención se hallan la sesión psicoanalítica, el debate parlamentario y el mitin político».

A fecha de hoy, yo quitaría de esa lista la sesión psicoanalítica (poca gente tiene ya fe en psicoanálisis), e incluiría Dónde estás corazón como una de esas formas de arte no reconocido. Y por supuesto, también los mejillones al vapor un viernes por la noche.


4
Ago 08

Los Imanes de La Nevera de Marilyn [1]

Los Imanes de La Nevera de Marilyn, 3-08-2008, El País

 

 

EN CUALQUIER FIESTA

1) Sin jamás haberlo visto, Ingrid Bergman le escribió desde Norteamérica: «Señor Roberto Rossellini, si necesita usted una actriz sueca que habla muy bien el inglés, que no ha olvidado su alemán, que chapurrea el francés, y que en italiano sólo conoce ti amo, estoy dispuesta a acudir y hacer un filme con usted».

2) Hay una frase atribuida a Étienne de Beaumont, pero que yo recogí del doble CD del recopilatorio de La Mode; dice: «Las fiestas se dan sobre todo para aquellos a los que no se invita». Es cierto. Las fiestas, como la poesía, atraen por lo que tienen de ausencia, por los silencios. Se organizan con el deseo puesto en quien te gustaría que estuviera y sabes que es imposible que esté. Por eso toda fiesta tiene sus invitados secretos, por eso las fiestas impactantes son aquellas en las que el contexto y decorado nada tienen que ver con los asistentes: la escenificación de una fantasía secreta. El otro día, en una fiesta [verano, cielo descubierto, jardines y un patio], comencé a pensar que todos habíamos llevado a nuestros invitados imposibles, nuestros fantasmas, que disfrutaban de una fiesta paralela, allí, entre nosotros [siempre se termina la bebida demasiado pronto. ¿Adónde ha ido? Siempre pones una canción y a la mitad comienza a sonar otra. Siempre te fijas en alguien y cuando vas a buscarlo ha desaparecido]. Entonces se me acerca un tipo al que creí Ray Loriga; se identificó como Rilke [en efecto, pensé en el asombroso parecido entre el novelista y el poeta]; nos estrechamos la mano. Tras unos momentos de silencio me dice: «He determinado el peso Internet calculando la suma del peso de todos los electrones que circulan por la Red, y sale exactamente 49 gramos». Eso nos llevó a una copa. Me contó que había nacido en 1851, y que de pequeño su madre le había obligado a vestirse de niña hasta los cinco años por no haber superado la muerte de una hija. Hablamos también de lo extraños que son los gemelos, le comenté algo del 11-S , le dije que admiraba su poesía, y a mi pregunta de con quién había venido a la fiesta, apurando el gin-tonic respondió: «Con Bin Laden». «Ah», dije, «así que eres la fantasía de otra fantasía». «Eso es, eso es», respondió, y volví a preguntar: «Y tú, a su vez, ¿has traído alguna fantasía?», e hizo un giro rápido con la copa vacía para señalarme y responder: «A ti». Nos servimos otra, sonaba al fondo Sexy boy, de Air. «Creo que el día que Internet se haga tan grande que su peso supere al de la Tierra, el planeta ascenderá a objeto virtual en sí mismo, ése es el apocalipsis al que se refieren los textos sagrados», comentó con aplomo en la tercera. Asentí preocupado. Después se fue. Amanecía. De camino a casa pensé que en las fiestas siempre amanece demasiado temprano, pero que eso ya no es culpa de los invitados invisibles, sino de los millones de e-mails, que aceleran todos los movimientos del planeta.

3) Llegué a casa y no me acosté. Encendí la tele. Adoro la tele. Sobre todo los anuncios. Suelo tenerla encendida todo el día, con el volumen a 0, es como la ventanilla de un tren, un paisaje que veo sin mirar, me hace compañía. Sólo me siento y subo el volumen cuando hay anuncios. Creo que la relación de cada cual con la tele es la de dos rectas paralelas: nunca se cortan; por muchos esfuerzos que hagas, nunca llegas a vivir en la tele, ni ella en ti, pero darías un brazo porque eso ocurriera. Sólo en la publicidad se puede dar por unos instantes ese trasvase entre mundos paralelos, porque la publicidad es real, el objeto existe, al final vas al supermercado y compras lo anunciado. Por eso comprar produce tanto placer. Sin quitarme la corbata ni los zapatos, y aún con el recuerdo muy presente de Rilke, me hice un café y llené la bandeja de magdalenas, esas de envase individual de celofán. Las siete de la mañana, estaba aún el telediario de TVE Canal 24 Horas, lo emiten toda la noche en loop. La presentadora, Raquel Martínez, gesticulaba en la pantalla. Me encanta cómo gesticula Raquel Martínez, me ha acompañado muchas noches de nada que hacer, me recuerda a Ingrid Bergman. Además de la tele, otra manera de paliar la soledad es dejar cada noche la mesa desordenada: cuando te levantas te da la sensación de que en casa hay alguien más. Supongo que una casa también se monta para vivir bajo el mismo techo que otro habitante simulado. Pero la manera de sentirte más solo, el error fatal, es comprar un sofá de dos plazas, porque necesariamente alude a la presencia de otra persona. Mi sofá no es de dos plazas. Llegaron los anuncios. La fregona mágica. El desatascador multifunción. Un indicador de sociedad realmente evolucionada es la invención de objetos inútiles. Hace años, mi hobby consistía en hacer guiones de anuncios, los hacía para nada, claro está, para mí, como otros leen novelas, para imaginar que algún día yo ascendería a un ser tan evolucionado como el tiempo que me ha tocado vivir. Por ejemplo:

«Después de comer, chaparrón de luz sobre Mallorca. El modista dormita en la habitación del fondo mientras en la mano del pintor, sentado en el porche, rotan uno en torno a otro dos huesos de aceituna. Hasta que atardece, y Balenciaga se levanta, se frota los ojos, y le dice a Joan Miró: ‘¿Sabes, Joan?, tú tienes suerte. Para hacer una obra maestra te bastas tú; yo necesito más de quinientas personas’.

Se sirven vino. Por turno bostezan.

[Para Intel; microprocesadores]».

 

4) ¿Y los desechos, vasos, latas, colillas y palabras de los invitados fantasma a las fiestas? ¿A qué contenedor van?

Sin jamás haberlo visto, Ingrid Bergman le escribió desde Norteamérica: «Señor Roberto Rossellini, si necesita usted una actriz sueca que habla muy bien el inglés, que no ha olvidado su alemán, que chapurrea el francés, y que en italiano solo conoce ti amo, estoy dispuesta a acudir y hacer un filme con usted».

Esa carta fue durante años mi invitada fantasma a las fiestas. La guardé durante mucho tiempo, incluso cuando ya había dejado de serlo. Después, en una mudanza, la tiré. Habrá muchas vidas, pero la basura es la misma para todas. De ahí el interés del reciclaje, siempre parece que trae consigo algo añadido, algo que se parece mucho a la magia, pero que no es magia: lo que de imaginado le sobra al día.

AFM

 


3
Ago 08

HAIKU en Público [1-08-08]

1-08-2008

 

 

 

 

 

 

 

 


23
Jul 08

JG Ballard en el CCCB (y artículo en La Vanguardia)

Credo de JG Ballard:

Creo en la no existencia del pasado, en la muerte del futuro y en las infinitas posibilidades del presente.

Creo en los olores corporales de la princesa Diana.

Creo en los próximos cinco minutos.

Creo en la ansiedad, la psicosis y la desesperación.

Creo en la muerte de las emociones y el triunfo de la imaginación.

Creo en Tokio, Benidorm, La Grande Motte, Wake Island, Eniwetok, Dealey Plaza.

Ayer tuvo lugar la inauguración de la exposición JG Ballard, Autopsia del Nuevo Milenio, en el CCCB, comisariada por Jordi Costa.

El catálogo de la exposición cuenta con textos de Jordi Costa, Rodrigo Fresán, V. Vale, Vicente Luis Mora y Simon Sellars

Además, en el marco de Kosmópolis 08, Barcelona, habrá a finales de octubre varias mesas redondas:

Programación

Copio y pego de la info del CCCB:

Capaz de descifrar las claves de un presente visionario, J.G.
Ballard ha contemplado un futuro de piscinas vacías, moteles
abandonados, hermosas catástrofes, perversiones insospechadas y
arquitecturas asépticas, que, en buena medida, ya es nuestro presente.
En sus manos, el porvenir de la humanidad ha adquirido la forma de un
cuerpo muerto, del que no ha dejado de analizar obsesivamente
traumatismos y patologías. En su día dijo que el único futuro que le
interesaba eran los próximos cinco minutos. Nuestros relojes indican
que esos cinco minutos ya han pasado.

Esta exposición quiere ser un recorrido a través del universo
creativo de Ballard: sus tiempos y obsesiones, su disección de las
claves secretas de la contemporaneidad, las huellas de su trayectoria
vital en su obra de ficción, sus referentes artísticos y literarios, y
sus intuiciones precisas y desencantadas de una vida futura regida por
los conceptos de la antiutopía aséptica y la catástrofe.

La obra de Ballard es aún un discurso abierto que puede deparar
muchas revelaciones a sus lectores, y al mismo tiempo sigue abierta su
capacidad de iluminar el curso de nuestro futuro. Autor de enorme
influencia en posteriores generaciones de creadores de todas las
disciplinas -del cine fantástico a la música industrial-, Ballard es
autor, entre muchas otras, de las obras El imperio del sol y Cash, que han sido llevadas al cine por Spielberg y por David Cronenberg, respectivamente.


Para introducir al visitante en el universo ballardiano la
exposición recorre a soportes muy diversos: instalaciones
escenográficas, instalaciones audiovisuales, la biblioteca completa de
Ballard, obras de artistas ballardianos y documentación varia.

La muestra JG Ballard. Autopsia del nuevo milenio coincide en el tiempo con la nueva edición de la Fiesta Internacional de la Literatura Kosmopolis 08. Es por esta razón que el festival la incorpora en su programa y dedica un monográfico a Ballard.

f

En este contexto, me pidieron en La Vanguardia un breve texto sobre Ballard,que ha sido publicado hoy:

PISCINAS VACÍAS (La Vanguardia, 23.07.08)

Alguien que elabora su literatura a partir de un acontecimiento tan prosaico como ver en un momento temprano de su vida una piscina vacía, asciende inmediatamente a lo que Cioran llamaba «casos clínicos», autores patológicos literariamente hablando, lo que antiguamente se denominaba «iluminados». Esa iluminación en Ballard se cumple al pie de la letra, y a mi modo de ver, no por, como suele argumentarse por parte de ciertos apocalípticos interesados en causas que nada tienen que ver con la literatura, haber anticipado acontecimientos catastróficos futuros de orden planetario -que , por otra parte, no se han cumplido-, sino por hacer de esas catástrofes distopías habitables, espacios en los que un ser humano derrotado y en sí mismo obsoleto vive con la misma intensidad, inspiración, afectos, grandeza y estupidez con que ha vivido siempre. Si me apuran, las sociedades imaginadas por Ballard aún me resulta más grandes y humanas que lo que hasta ahora hemos conocido en nuestra especie. Porque él, ante todo, habla de la persona en un contexto que maneja con una maestría e imaginación casi grimosa. No es derrotista, sino absolutamente vitalista, le interesa la vida en un sentido planetario, extenso, manejando el espacio a su antojo una vez fijado un tiempo. A mí la literatura de Ballard me produce, ante todo, ganas de vivir. En este sentido, es un autor total

Ese carácter de iluminado le emparenta además con un tipo de narradores únicos: el mismo Cioran, Nietzsche, Borges o Bernhard, autores que crean un mundo propio e intransferible, al margen de modas y construido sin tan siquiera atender a la existencia de una ortodoxia ni temática ni estilística. El autor que perdura no es aquel que aprende un estilo y un tema, sino el que crea su propio estilo y sus propios temas. Este tipo de autores no creo que sean ni adelantados y retrasados respecto a su tiempo, sencillamente están fuera del tiempo. En el caso de Ballard, no se puede esperar menos de alguien que afirma haber pasado los mejores años de vida en un campo de concentración, en Shangai, mientras veía pasar cazabombarderos. Esa alegría, tan sincera como extraña y fuera de contexto, da una idea de por dónde irá su literatura: ponernos frente al absurdo, poner a sus personajes fuera de contexto para, a través de ellos, darnos cuenta de que hasta el mal absoluto es repensable. Hay en él una narración de la peripecia humana extremadamente fina, radicada en la psicología y la arbitrariedad, y al mismo tiempo global y distópica, y eso también lo convierte en un autor total. Ya he dicho 2 veces la palabra «distópica» cuando en realidad debería decir utópica: ojalá nuestros futuros sean tan esplendorosos como los que pergeña Ballard. (AFM, 2008)


16
Jul 08

PERSPECTIVA CORREGIDA DE LA PERSPECTIVA CORREGIDA

 

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1-«Perspectiva Corregida», Jan Dibbets, 1969, artista conceptual holandés.

2- «Perspectiva Corregida», Vodafone, verano 2008.

 La 1 simula un 2D en un 3D

La 2 simula un 3D en un 2D 

Jan Dibbets (Weert, Holanda, 1941), inicia sus exposiciones a final de la década de los sesenta integrado en el flujo de las corrientes de arte conceptual, en cuya práctica es un referente fundamental en Europa desde que en 1969 comenzara sus primeros proyectos de «correcciones perspectivas». Estos trabajos se constituían como construcciones fotográficas referidas a interiores del estudio del autor, o bien a paisajes terrestres y marinos de su país, y pensadas como imágenes compuestas terminadas por acotaciones, ampliadas y modificadas con trazos de dibujo a lápiz o con pintura, en una exploración de la comprehensión del espacio en interrelación con su experiencia en tiempo real, estudiando fenómenos de percepción aplicados a la arquitectura y al paisaje.

Los análisis de espacio y estructuras formales de Jan Dibbets están realizados bajo la idea del fragmento, sugeridas por el trabajo con elementos aislados, sinécdoques de un mundo perceptivo que se reconstruye en cada mirada. Sus más recientes trabajos toman motivos arquitectónicos parciales, ya sean ventanas como formas fragmentarias representativas, aisladas y enfatizadas en cuanto elementos de expresión abstractos y exponentes referenciales de un interior no descrito. Un fragmento es ya un universo dentro de una realidad que se configura al ser percibida y que no existe con anterioridad.

 

Vodafone es un operador de telefonía móvil internacional con sede central en Newbyry, reino Unido.

Vodafone llevó a cabo su primera llamada de móvil en el Reino Unido, unos pocos minutos después de la medianoche del 1 de enero de 1985. Vodafone UK hizo su primera llamada de voz 3G el 16 de abril de 2001.

El nombre Vodafone proviene de VOice-DAta-FONE (Teléfono de datos y voz), nombre elegido por el fundador hombre de negocios inglés con una gran visión de futuro, intuyó ya desde esos años que los datos sería uno de los elementos fundamentales de las telecomunicaciones futuras. La historia cuenta que, gran aficionado a los caballos y a las carreras, decidió establecer la sede de la empresa en una localidad (Newbury) donde existía un importante hipódromo que podría visitar en las pausas de su trabajo. Actualmente la economía de esta localidad está muy ligada a la empresa Vodafone.

Vodafone tiene 252,301 millones de abonados en 28 países. Hasta 2002 era la compañía de telefonía móvil más grande del mundo.

 

 

 


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Jul 08

PERSPECTIVA CORREGIDA DE LA PERSPECTIVA CORREGIDA

 

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1-«Perspectiva Corregida», Jan Dibbets, 1969, artista conceptual holandés.

2- «Perspectiva Corregida», Vodafone, verano 2008.

 La 1 simula un 2D en un 3D

La 2 simula un 3D en un 2D 

Jan Dibbets (Weert, Holanda, 1941), inicia sus exposiciones a final de la década de los sesenta integrado en el flujo de las corrientes de arte conceptual, en cuya práctica es un referente fundamental en Europa desde que en 1969 comenzara sus primeros proyectos de «correcciones perspectivas». Estos trabajos se constituían como construcciones fotográficas referidas a interiores del estudio del autor, o bien a paisajes terrestres y marinos de su país, y pensadas como imágenes compuestas terminadas por acotaciones, ampliadas y modificadas con trazos de dibujo a lápiz o con pintura, en una exploración de la comprehensión del espacio en interrelación con su experiencia en tiempo real, estudiando fenómenos de percepción aplicados a la arquitectura y al paisaje.

Los análisis de espacio y estructuras formales de Jan Dibbets están realizados bajo la idea del fragmento, sugeridas por el trabajo con elementos aislados, sinécdoques de un mundo perceptivo que se reconstruye en cada mirada. Sus más recientes trabajos toman motivos arquitectónicos parciales, ya sean ventanas como formas fragmentarias representativas, aisladas y enfatizadas en cuanto elementos de expresión abstractos y exponentes referenciales de un interior no descrito. Un fragmento es ya un universo dentro de una realidad que se configura al ser percibida y que no existe con anterioridad.

 

Vodafone es un operador de telefonía móvil internacional con sede central en Newbyry, reino Unido.

Vodafone llevó a cabo su primera llamada de móvil en el Reino Unido, unos pocos minutos después de la medianoche del 1 de enero de 1985. Vodafone UK hizo su primera llamada de voz 3G el 16 de abril de 2001.

El nombre Vodafone proviene de VOice-DAta-FONE (Teléfono de datos y voz), nombre elegido por el fundador hombre de negocios inglés con una gran visión de futuro, intuyó ya desde esos años que los datos sería uno de los elementos fundamentales de las telecomunicaciones futuras. La historia cuenta que, gran aficionado a los caballos y a las carreras, decidió establecer la sede de la empresa en una localidad (Newbury) donde existía un importante hipódromo que podría visitar en las pausas de su trabajo. Actualmente la economía de esta localidad está muy ligada a la empresa Vodafone.

Vodafone tiene 252,301 millones de abonados en 28 países. Hasta 2002 era la compañía de telefonía móvil más grande del mundo.