28
Feb 09

Estamos de Cumpleaños. 1 Año de Blog

Hoy, 28/02/2009, hace un año que puse en marcha este blog con un post titulado El Primer Blog de la Historia, sobre Los Autonautas de la Cosmopista, si no recuerdo mal.

En este año han ocurrido muchas cosas, casi todas buenas. La Publicación de Nocilla Experience y el Premio de Miradas2, la publicación de Carne de Píxel y de Creta Lateral Travelling, etc, pero una de esas cosas buenas ha sido el propio blog. Antes de empezar no creía que un blog fuera una experiencia tan satisfactoria para un escritor.

El Hombre Que Salió de La tarta ha tenido 151211 visitas.

He colgado 193 posts.

Lo que arroja una media de 783.5 visitas por post.

Y 1 post cada 1.8 días.

Se han dejado 2630 comentarios.

Mucho más de lo que esperaba. Un lujo.

Los post más vistos fueron, entre otros, Un Domingo Cualquiera, Un 1 de Mayo Cualquiera, toda la serie USA Travel, El Primer Blog de La Historia, Kafka Registrada, Entrevista en El Mundo Today, o Congreso de Nueva Narrativa en Málaga, Mutaciones.

Las razones o porqués de que sean esos y no otros, se me escapan.

Gracias por estar ahí.

Las fotos que encabezan y cierran este post las eligió el azar: tecleé El Hombre Que Salió de La Tarta en Imágenes de Google, y son las 2 primeras que salían.

Termino con una declaración de amor a mi blog:

a

ON THE ROAD


27
Feb 09

El McDonalds de Manuel Vilas. Estamos de luto.

 

 

 

 

 Siempre nos quedará el poema:

Poema de Manuel Vilas, de Resurrección (Visor. Madrid.2005)

MACDONALD’S

Estoy en el MacDonald’s de la Plaza de España de Zaragoza,
haciendo la cola gigantesca,
con los ojos clavados en los carteles de los precios,
el dinero justo en la mano derecha,
billetes arrugados.

Estoy ahora en el piso subterráneo, arriba fue imposible.
Estoy sentado al lado de un niño negro que tiene en su mano
una patata amarilla untada de ketchup muy rojo:
Santísima bandera del otro mundo, el niño negro que resplandece,
mi hermano ciego.
El niño está solo, no bebe,
no le llega para la Cocacola, sólo patatas.
Sólo patatas, sólo patatas, esa desgracia,
esa soledad idéntica a la mía,
¿no lo entiendes?, sólo le llega para las patatas,
y está sentado, quieto,
en su trono, la negritud y el niño,
en el trono, allá, allá, en ese trono radiante.

MacDonald’s siempre está lleno.
Es el mejor restaurante de Zaragoza,
una alegría despedazada nos despedaza el corazón:
Por tres euros te llenan de cajas, de vasos de plástico, de bolsas,
de pajitas, de bandejas.
Es el mejor restaurante del mundo. Es un restaurante comunista.
Rumanos, negros, chilenos, polacos, cubanos, yo mismo,
aquí estamos, abajo, al lado de un muñeco,
al lado de un cartel que dice «I’m lovin’ it». Tengo una bota encima de un charco
de un helado de nata deshecho. Miro la nata comerse el tacón de mi bota.
Una nata blanca, despedazada.
Arde el sol sin tiempo, bulle la mano sucia.

A mi lado, una niña de veinte años le dice a un tío de diecisiete
que no le importaría hacérselo con él. Con él, con él, un eco negro.
Y ríen y tragan patatas fritas.
Y yo trago patatas fritas.
Y dos maricas enfrente comiéndose la misma hamburguesa goteante,
cada boca en un extremo, y se manchan y se muerden.
Y tragan patatas fritas. Y se besan. Y se tocan. Y se despedazan.

En Londres, en París, en Buenos Aires,
en Moscú, en Tokio,
en Ciudad del Cabo, en Tucson, en Praga,
en Pekín, en Gijón,
somos millones, la tarde harapienta,
el dolor en el cerebro, la comida,
millones en miles de subterráneos esparcidos
por la gran tierra de los hombres.

Estoy en paz aquí con todo: barata la carne, barata la vida, baratas las patatas.
Me siento Lenin. Soy Lenin, el marica inusitado,
el gran hereje, el loco supremo,
el hijo de la última mano miserable que tocó
el monstruoso corazón del cielo.
Si Lenin volviera, MacDonald’s sería el sitio,
el palacio sin luna,
el gueto de las reuniones clandestinas.

Algo importante está sucediendo
en este subterráneo del MacDonald’s
de la Plaza de España de Zaragoza, pero no sé qué es. No lo sé.
De un momento a otro, vamos a arañar la felicidad:
el niño negro, los novios, el muñeco, la nata del suelo, mis botas.
Botas nuevas, de piel brillante, con la punta afilada en señal de muerte.
En MacDonald’s, allí, allí estamos.
Carne abundante por tres euros.

 *******************************

 

Me doy cuenta de que me gustan las palabras que no tienen traducción, y que se pronuncian igual o casi igual en todo el mundo. McDonalds es una de ellas. No sólo son marcas, son, por paradoja, identidades sin identidad particular; identidad común. Así interpreto, más o menos, el poema de Vilas.

Entiendo a los guiris que, cuando viajan, tarde o temprano buscan un MacDonalds para comer; en realidad no es por la comida, sino por sentirse como en casa, algo que les dé una seguridad, un reposo. La pronunciación de una palabra que los iguale a los habitantes del lugar.

 


25
Feb 09

Pequeños Círculos, Premio de Poesía Ciudad de Burgos 2008

Ya está en las librerías el último Premio de Poesía Ciudad de Burgos, Pequeños círculos, de Alberto Santamaría (editorial DVD).

Alberto Santamaría, autor de poemas que ya son clásicos contemporáneos [como Himno a Angels BarcelóEl Día Que Murió Joey Ramone], y quien afirma en una nota final que escribió el libro en una habitación con una ventana que daba a un paisaje industrial desmantelado y también de extrarradio (ver su blog), tiene el inusual don de poner en equilibrio su sólida formación clásica con el pulso poético que hay en lo doméstico y en lo contemporáneo.

De la contracubierta:

Varios son los lugares de este libro. Varios son sus itinerarios. Pequeños círculos carece de un tema central o, más bien, su tema son las afueras. Las afueras del lenguaje, las afueras de la identidad, las afueras de la memoria, las afueras de la ciudad… Los personajes transitan por el libro difuminados, desde una escritura concebida como una percepción simultánea de la realidad. En Pequeños círculos todos los sucesos parecen tener cabida. Naves abandonadas, cristales rotos, el amor como un sistema de pérdidas, la memoria como un paisaje industrial, un filósofo que trabaja, bidones, cañerías oxidadas, buscadores incansables de cobre y chatarra, grúas que descansan en domingo… Estos son, entre otros muchos, los caminos por los que este libro se mueve para crear su propio laberinto.

EL SONIDO DEL CHAMPÁN

Nos hemos sentado en la única mesa libre del restaurante, y sin embargo sigo imaginando  que todo esto no es más que otra pegajosa forma de eso que llamamos realidad, con sus letras grandes y naranjas, con su disciplinado sentido del amor y la costumbre, con sus batas y sus quitanieves, con su música de erizo, con sus etiquetas patrióticas sobre las latas de albóndigas. Pronto vendrá el camarero. Es difícil volver a lo que ya conocíamos pero demasiado fácil acostumbrarse a ello. Era la época en la que vivías en un séptimo piso cuando tu vecina, una vieja gorda con aliento a algas podridas, se lanzó por la ventana dejando una estela gris de paloma en el aire. Durante días tuve en la cabeza el sonido gaseoso de su cuerpo al chocar contra el suelo. Me despertaba en mitad de la noche con ese sonido seco y doloroso como una botella de champán barato al ser abierta. Era una serpiente que volvía, regresaba, se enroscaba sin principio ni fin. Y se repetía una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez en medio del océano donde me encontraste.

¿Quién probará el vino esta noche, señores?


CONTARLO ES FÁCIL  (La tristeza fragmentada de un actor de teletienda)

Como si dijera mi vida es ese pequeño desastre en forma de pera

regresó de nuevo a sus cosas.

La fruta se oxida

delicadamente

pasados diez minutos, dice con sabia

prudencia la mujer

rodeada de anacardos.

(Pero, ¿cuáles son sus cosas?)

Tan sólo necesitas un recipiente opaco

para que la vida siga su curso. Que la luz

no estorbe al verde labio de la fruta.

Los platos sin fregar sobre la encimera

cuentan entonces una historia que pocos sabrían narrar

tan bien como tus manos,

pálidas y perfumadas

dentro de sus guantes.

(Alguien huye hacia alguna playa de su pasado.

Sobre la arena los besos se elevan como dunas.

Ser aquel chico rubio y zalamero de nada sirve

ante la resina del azar. Tres cerezas dibujaban un premio. Un limón, la nada).

Las sillas de la cocina son blancas e incómodas

(ahí tienes cojines por si te hacen falta). Hay algo de belleza racial

en la comodidad. ¿Por qué el naranja nos resulta tan incómodo?

Contarlo es fácil.

Ahora sólo hace falta

saber pelar

este desastre.

ANÉCDOTA DEL HOTEL

No hay teoremas para esto.

Quizá ni siquiera haya gasolina suficiente para la vuelta.

Donde hay espejos es inevitable la vida.

Alberto Santamaría (Torrelavega, 1976). Doctor en Filosofía por la Universidad de Salamanca. Es autor de los siguientes libros de poesía: El orden del mundo, El hombre que salió de la tarta y Notas de verano sobre ficciones del invierno. Ha publicado los ensayos El idilio americano. Ensayos sobre la estética de lo sublimey El poema envenenado. Tentativas sobre estética y poética. Ha editado la poesía ultraísta de José de Ciria y Escalante bajo el título De mi sortija penden todos los merenderos, así como la novela Logaritmo de Antonio Botín Polanco. También ha llevadoa cabo una antología y estudio de la poesía de Luis Felipe Vivanco titulada El alma de un oso blanco. En la actualidad dirige la revista Nadadora.


23
Feb 09

Tichý, (Ruinas Contemporáneas [4])

El pasado viernes encontré un artículo en El Cultural firmado por Elena Vozmediano, sobre el artista outsider, Tichý.

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Tichy era un aventajado alumno de la Escuela de Bellas Artes de Praga, hasta que en febrero de 1948, el golpe de estado de los comunistas checoslovacos provoca que el joven Tichy comience a asilarse, en parte como reacción al emergente poder totalitario. Abandona la pintura, y en paralelo a su peregrinaje por cárceles y sanatorios psiquiátricos, su vida va cayendo en el abandono y el absentismo de todo cuanto no fuera salir a la calle a hacer fotos de mujeres. Con grandes barbas, pelo largo, carente de higiene, vestido con restos de telas, instalado en una casa ruinosa por la corren las ratas, construye sus cámaras fotográficas, lentes incluidas, con plexiglas que pule con ceniza y pasta dentífrica, tubos de cartón de papel higiénico, espejos rotos,  latas de conserva y chapas de refrescos.  Tichy, en su estatus de indigente, no levanta sospechas: recorre las calles, abre el abrigo, fotografía a la mujer que le interesa, y continúa su camino. Todos creían que semejantes cámaras eran de mentira, juguetes fabricados por un trastornado maniático; el loco del pueblo.  Pero no. Tichý hacía al día 100 fotos cada día de su vida desde 1948 hasta hoy. Lo interesante es que él no le daba importancia a esas fotos, no las hacía con fines «artísticos», él se consideraba y se considera un pintor que ya no pinta. Sus objetivos eran secundarios, matar el tiempo, no sucumbir a la locura mediante una manía mecánica. Sobrevivir de cualquier manera a su obsesión por la mujer.

Hasta que el psiquiatra Roman Buxbaum descubre esas fotografías. Habitaciones llenas hasta el techo de fotos sucias, llenas de huellas dactilares, defectos de toda clase que a Tichý le daban igual, y se da cuenta de que hay que hacer algo con eso. Buxman subraya el hecho de que aunque la mayoría de las mujeres fotografiadas ni son especialmente bellas ni están haciendo nada especialmente extraordinario, él consigue transformarlas en algo de «otro mundo», algo diferente, en el papel.

Lo curioso de Tichy es que, a pesar de que su obra se cotiza y de que ha sido expuesta por las más importantes galerías europeas, él parece no querer enterarse, continúa con su vida de siempre. Nunca ha ido a ver una exposición suya. Cuando se le pregunta por su obra, se ríe, como diciendo que los locos somos nosotros por apreciar algo que para él es tan rutinario (o más) que comer (ver vídeos más abajo).

Tal como  anunciaba el artículo de El Cultural, una parte (minúscula) de la obra de Tichy se expone en estos momentos en IvoryPress Art+Books, Comandante Zorita, 48. Madrid, hasta el 15 de abril,  y en la Galería Kewenig, calle San Feliu, Palma de Mallorca, hasta el 11 de abril. Así que el sábado por la mañana me acerqué a esta última galería. Hacía meses que no salía un sábado por la mañana. Hacía sol. Una sensación agradable y extraña, salir de casa para ir a ver la obra de alguien como Tichy, en ese momento tú también te conviertes en una especie de indigente al que le gustaría poder extraer una nueva belleza de lo que ves en la calle.  La exposición me gustó, sólo eché de menos más obra, más fotos. Lógicamente, ver las fotos en directo estuvo bien, pero como también salen en los catálogos, en las revistas, en la Red, pues me daba un poco igual. Antes de irme, vi que tenían un DVD documental del año 2004 sobre su vida y obra, titulado Tarzan Retired, que eso como en el documental se califica Tichy a sí mismo, una especie de Tarzan retirado. Y lo compré. Una buena entrevista. Entonces sí que mereció la pena la exposición. También compré un libro, editado por una especie de pequeña fundación para la difusión de su obra. Las dos cosas están muy bien.  Volví francamente contento a casa, con mis dos compras debajo del brazo. Pero antes fui a tomar algo, tipo aperitivo, y pasé por delante del Banco de España. Miré hacia arriba y las cornisas de la fachada estaban llenas de pinchos, unos pinchos finos como agujas, pero muchos. Parecía una malformación que hubiera surgido de la propia piedra, como el pelo que le crece a los muertos. Era un poco impresionante ver el banco de España fortificado de esa manera tan rara y al mismo tiempo explícita, descarada. Pensé que tendría que ver con un sistema antirrobo, pero me dijeron que era para que no se posaran las palomas y no arruinaran la fachada con corrosivos residuos. Un Banco de España fortificado contra palomas. El dinero de un Banco de España fortificado contra palomas. Era como Tichy, pensé, algo frágil, fortificado contra el mundo a través de un delgado muro aún más frágil, simples fotografías que, como esos finísimos pinchos, no deberían estar ahí; inútiles intentos de mantener alejados los excrementos de algún fantasma.

Como otra mucha gente, la primera vez que oí hablar de Tichy fue a a través de un artículo el El País Semanal, del 4//12/2005. Yo estaba entonces encerrado en una casa de un pueblo deshabitado de León, escribiendo un poemario aún inédito. Sin cobertura de móvil, ni tlf fijo, aislado por la nieve, leí el artículo de la revista, que había comprado en la última gasolinera abierta. Durante el mes que permanecí allí casi encerrado (salía por la mañana a cortar leña para la estufa-cocina, y cuando dejaba de nevar a veces caminaba por la montaña), lo leí varias veces. No es que me influyera, creo, en lo que escribí entonces, pero sí me acompañó durante el mes. 4/12/2005, faltaban 4 días para el 25 aniversario de la muerte de Lennon.

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21
Feb 09

CAMPO NUBLO. Un diálogo con Vicente Luis Mora

El otro día Vicente Luis Mora y yo coincidíamos en lo extraordinario del poemario Campo Nublo, del canario Antidio Cabal. Acordamos hacer un mini diálogo y postearlo al mismo tiempo en nuestros respectivos blogs. Aquí el suyo.

La entradilla y título final se lo dio Vicente:

CAMPO NUBLO: UN DIÁLOGO CON AGUSTÍN FERNÁNDEZ MALLO

La editorial Idea ha acometido un ambicioso proyecto editorial, dirigido por Antonio Jiménez Paz: nada menos que la publicación de los 30 poemarios que componen la obra completa del poeta canario Antidio Cabal, nacido en 1925 y aún vivo y bien despierto. De toda esa producción, buena parte de ella inédita hasta esta recuperación de Idea, destaca el poemario Campo nublo, un libro escrito originalmente en 1956 y que no fue publicado hasta 2000. Como sabía que Agustín Fernández Mallo lo había leído y disfrutado mucho, pensé que en vez de la típica reseña era más interesante sostener una conversación entre los dos sobre el poemario.

VICENTE LUIS MORA: ¿Qué fue lo que más te interesó de Campo Nublo?

AGUSTÍN FDEZ. MALLO: Cuando cayó en mis manos Campo Nublo (un regalo del poeta canario Ricardo Hernández Bravo, que me lo hizo llegar dedicado por el autor), lo que más me llamó la atención fue su intención totalizadora, querer abarcar de la metafísica, a la teoría literaria, las ciencias naturales, el ámbito de la urbe, pasando por una poetización de las ciencias, la religión, las pastelerías, los cines, las peluquerías o las tijeras. Eso, teniendo en cuenta que desde hace 50 años los libros de poesía son más la especialización en una pequeña «maravilla» que la elevación a «maravilla» del Cosmos, es raro, muy raro. Donde todo lo divino y humano se halla conectado y participan de la misma lógica, que no es otra que la lógica poética del propio autor. Nada le es ajeno a este libro. Una especie de Lucrecio ampliado y servido en aforismos; tapas sin gluten. Lo segundo que me llamó la atención es que, siendo un libro escrito hace tantos años, estuviera formulado en un estilo tan contemporáneo. Cada aforismo es un hallazgo, una paradoja, un fogonazo de lucidez que va de la hondura de San Juan de la Cruz a la espuma de la cotidianeidad en un lenguaje vectorial, directo, limpio, transparente. Es brillante sin ser farragoso. Para mí, sin duda, uno de los mejores libros de poesía en español que he tenido la suerte de leer. Y a ti ¿qué te llamó la atención?

VLM. Me interesan muchas cosas. La que más me interesa, obviamente, por deformación doctoral (mi tesis, ya sabes, va sobre eso), es el tratamiento del yo y de la subjetividad. A esas alturas de siglo XX (1956), sólo había otro poeta que tenía en sus textos un tratamiento tan directo y consciente del yo elocutorio o poético y su relación con el yo «real» del autor. Su nombre era Luis Cernuda. Aunque Gil de Biedma ya había publicado algún libro por entonces, no será hasta Moralidades (1966) cuando dé -precisamente sobre la órbita de Cernuda, como él mismo reconoce en El pie de la letra (1980)-, el salto cualitativo a una profundización del yo de la ambición (aunque no con los mismos resultados que Cernuda, claro) de la de Cabal y Cernuda. Por sí solo, este hecho ya me fascina de Cabal, cómo en aquella época podía tener tan claro un proceso que, como he estudiado, es más bien a principios de los años ochenta cuando comienza a despegar como preocupación ambiental (no generacional, ya que se unen al proceso de cuestionamiento del yo poético diversos autores de muy diversas edades, estéticas e intereses). Hay más cosas que me interesan, y ahora vuelvo a ellas, pero me gustaría apuntarte, por si te da pie a seguir reflexionando, que es curioso que a ambos nos interese tanto Campo nublo, un libro, en principio (corrígeme si me equivoco) muy distante de nuestras propias poéticas.

AFM: Yo, a quien lo veo muy cercano, es a María Zambrano, muchísimo, ese territorio fronterizo entre poema y artefacto de conocimiento puro. Una Zambrano en versión medular.

Respecto a lo de poéticas distantes, pues no lo veo tan claro. Por mi parte, ahora que hablas del tratamiento del yo, hay una búsqueda de un esencialismo en Cabal que la veo también en mi obra poética, e incluso novelística. En ese aspecto, lo veo en la misma línea que ciertos tramos de un Edmond Jabès o de un Valente. Poemas-aforismos encaminados a tallar un yo esencialista, hay muchos ejemplos,

52-. Nosotros somos objetos estériles e individuos no iluminados y nosotros somos híbridos y resinosos y no solubles en la belleza.

458-. El presente se ladea en el vacío, sobre todo en la noche.

462-. Recorro mi yo, buscando ultracostas.

660-. Si existiera el lenguaje, yo no escribiría.

O descripciones de aliento haiku, que terminan en una agudísima sentencia poetizada digna de un excéntrico filósofo de la ciencia:

664-. La abundancia de pájaros ha cesado. Ninguno dice, ninguno vuela. El cielo está cambiando. La realidad está separada de muchas unidades de medida.

Incluso hay comicidad:

313-. El agua tiene un dialecto que se oye en los muelles, se oye su sistema onomatopéyico, que choca contra barcos anclados, contra los metales del fondo de la obra. El mar sufre solo, como un vasto preso.

Ese tipo de cosas las veo muy cercanas a cierta parte de mi poética.

Respecto a tu poética, tampoco la veo tan distante de la de Cabal. Aunque es cierto que, a mi modo de ver, tu poesía no busca tanto ese esencialismo del yo [esa implosión] como sí un despliegue en el mundo presupuesto palpitante [explosión], precisamente en eso último veo vuestra parentela, ya que en Cabal, como dije, está ese despliegue.

Por decirlo ya: creo que la poética de Cabal, la tuya y la mía, se tocan en un punto: su aliento presocrático. El momento en el que lo que hoy llamamos filosofía, poesía,  ciencias, matemáticas, religión, etc., eran la misma cosa. Creo que los tres bebemos de algo así. Cabal lo articula en el lenguaje y forma de su tiempo [aunque, como hemos dicho, avanzado a su época], y nosotros en el nuestro, el del píxel, los telepredicadores, el «¿Te gusta conducir?», los talibanes de Afganistán y la era de simulacro, pero es la misma cosa.

Pero, cambiando de tema, ¿no encuentras, como envolvente a todo el poemario, la búsqueda de una deidad, por laica [o no] que sea? ¿No te parece una «respuesta poética» a la postura [estrictamente filosófica] existencialista, o por el contrario te parece que abunda en el existencialismo?

VLM. Apuntas varias cosas interesantes. Las menciones a los filósofos presocráticos no son inapropiadas hablando de Cabal, ya que él las utiliza en el «Limen» escrito para la nueva edición de El espacio como lenguaje (Idea, 2008); este concepto del espacio como lenguaje, por cierto, tampoco resulta extraño a nuestras obras, ¿verdad? Los temas que tocan los presocráticos (agua, fuego, tiempo) están muy presentes en Campo nublo; casi todos los fragmentos conocidos de Heráclito están interpretados, revertidos, de un modo parecido al que Ducasse utilizara en sus Poésies (1870), cuando retuerce el sentido de los aforistas de la época y deconstruye sus pensamientos. Me gusta Cabal porque escribe contenida y brevemente, y sin embargo cabe todo ahí: si Cabal buscase una deidad, creo que sería en todo caso panteísta. Le atrae lo holístico, aquello que busca al ser en todas las cosas. No rechaza nada (en esto, como apuntas, hay un gran punto de encuentro con tu poesía). Observa el fragmento 94: «Canta, oh poesía, cántate a ti misma. Sé tu propia basura». No es frecuente este paso de lo sublime a lo mostrenco. Digo sublime porque el fragmento 93 me lo parece: «La dirección de la muerte no la sé. Orfeo sí. Colaborado por los dioses, traspuso la puerta y llegó a la macroniebla. Ahora, Orfeo está muerto, los dioses se han ido, y todo ha quedado a cargo de la carne». Heidegger y Nietzsche ahí metidos, como si nada, encarnados. Los dioses nos han dejado a la intemperie y sólo nos queda el cuerpo. Si sustituimos «todo ha quedado a cargo de la carne» por «todo ha quedado a cargo de la materia», tenemos la que sería, a mi juicio, la médula de la poesía de Cabal. En 413 se pregunta: «¿De qué están hechas las cosas que están no hechas? ¿Sabes tú de qué están hechas las cosas que no son? ¿Quién hizo la no realidad y le puso mente?». En 497: «La realidad del pensamiento es terrible. Me pierdo en su materia compuesta, tal vez duermo en sus sueños». Y casi cerrando el poemario: «Los tres estados de la materia son: el poético, el presocrático y ambos» (811). Hilemórfica, materialista, buscadora del arjé o principio del que están compuestas todas las cosas, la lírica de Cabal entronca directamente con la poesía antigua, pero quizá no tanto con la griega de Píndaro como con la romana de Lucrecio. La materia esencial, aprehensible sólo mediante el conocimiento del poema, como rerum natura. Bueno, Agustín, creo que ya nos hemos puesto lo suficientemente espesos. Antes de quitarles las ganas a más lectores, si se te ocurre alguna otra razón para recomendar Campo nublo, es el momento.

AFM. Sí. Cojan el libro, abran al azar, empiecen a leer por donde quieran, y comprobarán que el 82% habla de algo que les afecta, y el % restante de algo que les afectará en las próximas horas. Un fenómeno poético que pocas veces se da.


19
Feb 09

Ruinas Contemporáneas [3]

Encontré una de estas fotos en la página de Microsiervos. Para ir a la página original y ver más pinchar aquí.

Un reciclaje conceptual, muy nocillero, del concepto de Ruina Contemporánea.

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Reflexión Ruinosamente Contemporánea:

Estas imágenes son como la publicidad, pero invertida. Contenido y continente invierten su siginicado. Me explico: lo normal es que pongamos publicidad sobre/en objetos básicos, vacíos de significado [la valla publicitaria antes de pegarle un cartel [[o la página de revista]], la caja de plástico que es todo televisor apagado, etc]. Pero en el caso de estas fotos, es el contendor, vacío de escombros, reducido ya sólo a elemento publicitario de sí mismo [ELLIOTI, teléfono de contacto incluido], quien sirve de soporte para que se desarrollen en él actividades varias, básicas, cotidianas, no publicitarias. La publicidad sustenta la nueva cotidianeidad que nos ofrecen esas imágenes. Una publicidad evolucionada, de 2º grado: posee su propia «biosfera» y actúa de sustrato «orgánico» para el desarrollo de una vida no publicitaria.

Esa inversión es interesante. Las inversiones de este tipo, las de los significados en general, sustentan una buena parte de obras de arte contemporáneo, pero también sustentan no pocos spots publicitarios.

¿Os acordáis de este anuncio de Unno Bra, para promocionar un sujetador de una sola pieza, que ni se siente ni se padece, basado en la obra de Magritte, «Esto no es una pipa«? Podríamos hacer 100 post hablando de él. Fue uno de mis anuncios favoritos del año pasado.

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18
Feb 09

1) Para Soñarlo. 2)El Regreso!! 3)El Mundo Today

1)

Eso: para soñalo. La foto que encabeza este post es la portada de un libro, editado hace pocos meses en alemán y en alemania por Wagenbach y el Instituto Cervantes de Berlín, cuyo título es, Joven Narrativa Española. Insuperable portada. Nuestros amigos de El Mundo Today, Repronto o los mismísimos Muchachada Nui no creo que lo hubieran hecho mejor.

Nómina de autores que contiene Paso Doble:

Félix J Palma, Care Santos, Javier Salinas, Agustín Fdez Mallo, Inma Turbau, Andrés Barba, Ricardo Menéndez Salmón, Berta Marsé, Josan Hatero, Espido Freire, Marcos Giralt, Empar Moliner, Javier Fernández, Unai Elorriaga, Felipe R Navarro, Lolita Bosch, Robert Juan-Cantavella.

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2) VIVA!!

HOY, ENTREVISTA (EL PAÍS):


Muchachada nui vuelve hoy (24.00, La 2) con mismo equipo,
mismas secciones y mismo humor absurdo, marca de la casa. Al habla,
Joaquín Reyes, director y alma máter del programa.

Pregunta. Les sigue una media de 630.000 personas (4,1% de la cuota). ¿Cómo se informa de la audiencia de cada emisión?

Respuesta. Al día siguiente me llega un SMS al móvil a primera hora. Estando en La
2 no tenemos esa espada de Damocles, aunque sí el compromiso de no
bajar de la media de la cadena (4,1%).

P. Están ahí, ahí…

R. Pero nuestro público es fiel y siempre supera el medio millón. Por ahora el chare no me ha dado muchos disgustos.

P. Les produce Hill Valley (La hora de José Mota), de la que es socio Flipy (El hormiguero). ¿Por qué no su propia productora?

R. Parece que es lo que se impone, pero me da mucha pereza. Personalmente
prefiero que la pasta y el riesgo los asuman otros y dedicarme a pensar
idioteces.

P. Hoy se estrena la tercera temporada y están escribiendo la cuarta. ¿Habrá una quinta?

R. Ya veremos.

P. ¿Qué parodia es su preferida de esta temporada?

R. La de Miguel de la Quadra-Salcedo. De niño siempre le recuerdo en
alguna aventura. Y la caracterización es buenísima. Rodamos cerca de su
casa y sus vecinos me confundían con él.

P. A Rappel no le gusta la parodia que hacen de él.

R. Nos ha escrito una carta pero no quiero dar detalles. Lo ha entendido
por donde no es y lo lamento. Lo que no sé es cómo no lo vio venir
siendo adivino.

P. Dice que al Príncipe le gusta Enjuto Mojamuto…

R. Para una feria de contenidos digitales me encargaron un sketch de Enjuto que iba en medio del discurso del Príncipe. Tenía el
beneplácito de la Casa Real, como el libro de Pilar Urbano, sólo que no
les dejaba en evidencia, y Felipe dijo: «¿Quién no se ha sentido alguna
vez identificado con este personaje?». Me sentí orgullosísimo.

P. El DVD de Muchachada nui ha sido un éxito de ventas. ¿Le da para retirarse?

R. Necesito más para ser millonario. Sería buenísimo, como Bono, con mi fundación…

P. ¿No le da miedo cansar?

R. La repetición es nuestro fuerte, pero hay que retirarse antes de que la gente se canse de ti.

P. ¿Y después?

R. Una serie, una película… No sé, pero con el mismo equipo.

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3)

Continúa El Mundo Today arrasando con sus creíbles noticias. En Portada:

CONGRESO DE TELEFONÍA MÓVIL EN BARCELONA

Lanzan la agenda electrónica para desempleados

Han
sido muchas las novedades tecnológicas presentadas en el Congreso
Mundial del Móvil que se celebra estos días en Barcelona. Entre ellas,
cabe destacar por su marcado interés social la agenda electrónica HTC
Placebo, que saldrá a la venta en Europa el próximo mes de abril. Se
trata de un dispositivo muy parecido a la famosa Blackberry pero
pensado para aquellos que no reciben ni llamadas, ni mensajes de texto,
ni correo electrónico que no sea de propaganda y que tampoco tienen
tareas pendientes al no disponer de trabajo ni de vida social. “Es un
producto con una amplia clientela potencial, y más ahora con el
incremento de los despidos” asegura Antonio Muñoz, jefe de producto de
HTC y socio del Betis. La agenda en cuestión se puede programar para
que simule llamadas urgentes y muestre mensajes con texto falso o
escrito por el propio usuario. “En cuanto a las tareas del día, es
posible sincronizar el aparato con otras agendas para importar las
citas de otros, así uno puede distraerse viviendo la vida de quienes sí
tienen trabajo y hacen cosas de provecho”.

Crean una papilla para bebés con sabor a derrota

Cuando
los bebés dejan de ser lactantes empiezan a tomar papillas de avena,
una indispensable fuente de nutrientes. Esto, unido a los cuidados y
atenciones de sus padres, hace que los niños crezcan fuertes y sanos.
Robert Blackice, que fue pediatra durante 15 años en Canadá, se dio
cuenta de que estas criaturas acababan convertidas en adultos
físicamente sanos pero psicológicamente “débiles”, incapaces de digerir
la frustración. Para evitarlo, ha invertido toda su fortuna en
desarrollar y comercializar una papilla con sabor a derrota que, según
él, “evitará que los bebés se pongan a llorar al menor inconveniente,
como viene siendo habitual”.

Chávez se alía con los robots que controlarán el planeta en 2054

Chávez se rinda a la tecnología.

Chávez se rinde a la tecnología.

El pasado domingo, el presidente Hugo Chávez consiguió al fin que el
54′36% de los venezolanos aprobara la reforma constitucional que le
permitirá presentarse a la reelección de manera indefinida. Consciente,
pues, de que los humanos ya no son un obstáculo a tener en cuenta de
cara a la perpetuación de su mandato, Chávez se centra ahora en el
futuro a largo plazo. Para ello, ha realizado importantes gestos de
aproximación a la comunidad de robots y grandes electrodomésticos.


16
Feb 09

Comida [1] PARTES BLANDAS

En el verano del año 1999 andaba yo un tanto despistado por Palma de Mallorca una tarde de jueves, y me llamaron unos amigos para ver si les acompañaba a la Fundación Miró a ver una performance un tanto extraña. Se trataba del artista (creo que mejicano), César Martínez y su cadáver exquisito. En estricto, el acto se llamaba «perforMANcena». El artista había elaborado un cuerpo desnudo de varón, a tamaño real, de chocolate y dulces diversos. El asunto consistía que el público, valido de grandes cuchillos que se repartían, fuera cortando extremidad a extremidad, órgano a órgano, el cuerpo para ir comiéndolo. La cena. El cuerpo estaba elaborado con chocolates de varias clases y colores, azúcares, gelatinas, ensaimadas, moka, brazos de gitano, mazapanes, etc. Las 9 de la noche, aún hace calor, tomamos unos vinos en las mesas de la cafetería, recuerdo que estaba preguntándole a un amigo coleccionista de revólveres el porqué de esa afición, y que tenía los pies apoyados sobre la silla vacía de en frente,  cuando avisaron de que la cena estaba preparada.  El cuerpo en el centro, tumbado sobre una especie de altar de carnicero, todos cogimos un cuchillo. Decenas de personas haciendo un círculo, cuchillo en mano, silencio, todos nos miramos, nadie se atreve a dar el primer paso. Me di cuenta de la importancia de lo simbólico, de la importancia de aquella performance en apariencia happy y casi tonta: de tonta no tenía nada. El nerviosismo de la gente era evidente, ninguno podíamos imaginar que blandir el cuchillo en una pierna, en un brazo, en un ojo de chocolate fuera algo que nos retrotrajera a pensamientos muy raros y hasta primarios. Finalmente una mujer de mediana edad rompió el círculo, se acercó, y literalmente le practicó una castración al cadáver. Ante la vista de todos, sesgó pene y testículos, los mantuvo en la mano, no se atrevió a morderlos en un primer momento. Poco a poco todos nos acercamos, yo sólo corté un trozo de codo cuando el resto del brazo ya había sido canibalizado. Me sentía incapaz de cortar dedos, orejas, ojos, o partes del cuerpo muy reconocibles. Prefería una zona más “anónima”. Pero la segunda parte vino a la hora de comer las correspondientes amputaciones que cada cual tenía en su plato. Si amputar había sido difícil [y lo sería durante toda la noche] hincar el diente aún lo era más. La diferencia estaba en que una vez dado el primer mordisco, continuabas mordiendo con especial fruición, la gente comía a dos carrillos, pasando por alto las normas de educación que se requieren en estos actos.  No, no era lo mismo que comer ensaladilla o calamares, había algo en aquello especialmente arrebatador. Como cuando los cristianos comen la hostia en misa. El cristianismo tiene esa curiosidad que siempre me ha maravillado: la hostia que se come en misa no es un símbolo del cuerpo de Cristo, no, según el cristianismo es el verdadero “cuerpo de Cristo”, es una verdadera transubstanciación, según afirman. Lo que los convierte en caníbales reales, no simbólicos. Me vino ese pensamiento a la mente varias veces mientras comía el codo.

Terminó el asunto, y el cadáver quedó mutilado de forma extraña. Se conservó parte de la cabeza, unida al tronco, sólo comido en parte. Pensé que habíamos procedido de manera contraria a como lo hacen los animales cuando cazan, que comienzan por destruir las partes más blandas, el tronco, allí donde están los órganos vitales (corazón, pulmones, estómago, etc). Colectiva e inconscientemente, nosotros habíamos preservado las zonas de los órganos vitales. Técnicamente, una persona con esas mutilaciones podría continuar viviendo.  Creo que de todo esto se pueden sacar muchas conclusiones. Yo ahora no continúo por pereza.

Las fotos en B/N son las de la performance en la Fundación Miró que he comentado.

Las fotos en color son de otras performances del artista en la casa de América en Madrid y del Museo de Arte Contemporáneo Carrillo Gil, Mexico DF.

En el año 2001 me sorprendió ver en la revista de arquitectura Fisuras (de la que ya hablamos cuando publiqué lo de Torre Para Suicidas) un artículo del artista en el que se hablaba, entre otras, de esa performance a la que yo había asistido 2 años atrás. De esa revista son las fotos. En el artículo, César Martínez comenta que la primera estatua de choclate que hizo era una mujer desnuda y exhuberate, y que la reacción de los hombres presentes fue lanzarse a comérsela de inmediato, sin contemplaciones. Algunos le dijeron después que habían sentido una autentica atracción sexual, la  comida se había convertido en un órgano de placer sexual. En cierto modo, era la consumación de algo muy instintivo: comer, literalmente, aquello que queremos poseer sexualmente.

af


15
Feb 09

Domingo, 3:20 am

 

 

 

 

 

 


12
Feb 09

OMEGA MAN (del especial sobre Foster Wallace en Quimera)

Como han recordado algunos lectores de este blog, hoy es un día de aniversarios de muertes: Cortázar (París, 12 de febrero de 1984) y Thomas Bernhard (12 de febrero de 1989, algún lugar de Austria).

También, hace casi 5 meses que murió David Foster Wallace.

Este cuento, Omega Man, salió publicado en el especial que la revista Quimera, enero 2009, dedicó a David Foster Wallace. Lo escribí el mismo día que me enteré de su muerte, domingo 14 de septiembre, sin otra intención que escribir. Después Quimera me lo pidió. Les agradezco su publicación.

TAMBIÉN PUEDE LEERSE EN MI BLOG DE FNAC. PINCHAR AQUÍ

OMEGA MAN

2Km/h [15 kilocalorías]

Corremos en cintas, no nos gusta salir de casa. En casa te enteras de cosas; afuera las noticias dejan de serlo. Te montas en la cinta y, como en Dune, se construye un pliegue en el espacio y en el tiempo. Cintas de correr, galletas saladas, botes de mermelada, todo está a mano, domingo 14 de septiembre de 2008 David Foster Wallace se ha ahorcado en su casa, Claremont, California. Ocurrió ayer, quizá anteayer. Lo encontró su mujer. No me he cambiado de ropa, no he cogido la toalla, no he llenado la cantimplora que la cinta trae como extra si pagas unos euros de más. Caminar. Sólo he encendido la cinta y me he puesto caminar.

4km/h [89 kilocalorías]

El motor de este cacharro hace un ruido suave, un silbido tranquilizador, de climatizador de automóvil, mis Nike Cortez se adhieren a la superficie sin problema, [rechace imitaciones] Tengo delante una ventana, la ventana da a las azoteas de otros áticos, hace sol. Siempre que camino en esta cinta miro esos áticos, nunca pasa nada, nunca veo a nadie en sus ventanas, nadie riega plantas, nadie arregla las parabólicas, nadie toma el sol. Pienso que están deshabitados, que soy el único hombre vivo en el único ático de la ciudad, el Omega Man de los áticos de esta ciudad. Pienso también que tengo que escribir un cuento sobre algo que no entiendo, la muerte. La muerte nadie la entiende, la muerte es una contradicción. Las contradicciones te paralizan. Foster Wallace tiene pinta de leñador de figurita de Lladró. Dentro de poco tiempo el Planeta se cubrirá de figuritas de Foster Wallace fabricadas por Lladró. A través de la ventana veo pasar una nube de pájaros, se mueven juntos a gran velocidad, pero nunca chocan. Mis Nike Cortez responden.

6km/h [150 kilocalorías]

El motor de la cinta hace un ruido de topo. A veces oyes un topo escarbar bajo tierra, pues ése es exactamente el ruido al que me refiero, se mezcla con mi respiración de máquina cortacésped. La combinación de ambos sonidos es curiosa. Cortar el césped sobre un campo de topos. Ahora en los áticos hay viento. David Foster Wallace lleva siempre un pañuelo anudado a la cabeza, le cubre la frente y el polo norte del cráneo. Seguro que por dentro tiene algo escrito, seguro que si se quitase el pañuelo y mostrase la parte de tela en contacto con la frente descubriríamos una frase, quizá «de Famobil», o simplemente, «éste es mi pañuelo». Para morir hacen falta señas de identidad, de lo contrario, nada muere. Wallace tiene aspecto de campesino de figurita de Lladró, lo imagino escribiendo como quien pasa una máquina cortacésped a América, descubre agujeros, se mete, es un topo que almacena galerías, búnkeres, redes clandestinas de abastecimientos simbólicos. Un tipo de Atlanta, frente al televisor, come 3 litros de helado directamente de un bote de 3 litros de helado, en Portland una comunidad festeja su patrón lanzando miles de salchichas a una piscina; ganan las que floten. Me gusta mi cinta. Dentro de poco tiempo el Planeta se cubrirá de figuritas de Lladró de un Foster Wallace cortando césped. Mis Nike responden. Sigue cortando, Wallace, sigue cortando.

7.2km/h [248kilocalorías]

En efecto, responden. Ahora corro. El ruido del motor adquiere el run run de un coche cuando persigue a otro coche en una peli de los 70, yo no persigo a nadie, de hecho, no voy a parte alguna en esta cinta, y sin embargo mi respiración parece que persiguiera a la cinta; mis pulmones persiguen a la cinta. El sol comienza a ocultarse. Las azoteas adquieren una pátina de mercurio, lo he visto otras veces que he corrido a estas horas. Los áticos son camarotes sin televisores, sin brújulas que guíen el domingo. Creo que en la tele están poniendo Rex, el perro policía que salta y salva a personas como Foster Wallace. Gotas de sudor descienden por mi cara, tentaculares, un pulpo líquido. Todo hoy es líquido, nada es estable. David Foster Wallace, el joven que hizo una novela de 1000 páginas cuando aún era más joven, por última vez nos ha saludado. El hombre que hizo la novela más estable de finales del siglo 20 se ha vuelto de repente líquido, espectral, inestable. La Generación X ha despejado su incógnita. Mis Nike responden [rechace imitaciones], yo corro sobre esta cinta, sin saber si quiera cuál es mi incógnita. Corro, sólo eso, corro. No se puede imaginar algo más idiota y sin embargo más necesario en este preciso instante.

8.5km/h [355 kilocalorías]

Ahora creo haber visto un murciélago, pasó muy rápido esquivando los tubos de gas, puede que haya sido un efecto óptico, por la patilla de las gafas, tengo que quitarme las gafas, no sé por qué siempre corro con gafas si a mitad de la carrera tengo que quitármelas. Echo un trago a la cantimplora lateral que trae la cinta si pagas unos euros extra, el runrún del motor se parece cada vez más al de una bomba de agua de casa de campo. La respiración ha subido de los pulmones a la boca, cada vez más abierta. El agua de la cantimplora lateral no sabe a agua, lleva ahí muchos días, recalentándose y enfriándose, sufriendo expansiones y contracciones, recuerdo que dejé La broma infinita en  una estantería, no lo toqué en meses, cada día el sol incidía directamente sobre sus lomos, por la noche estaba expuesto al aire acondicionado. No había terminado su lectura, lo había dejado en la página 553. Expansiones y contracciones. No lo toqué. Tras año y medio haciendo áticos en esta cinta, lo cogí, lo abrí, a partir de la página 553 sus letras se habían borrado, El libro de arena, pensé en aquel momento, el agua de la cantimplora lateral no sabe a agua, lleva ahí muchos días expandiéndose y contrayéndose, pienso que esta cinta de correr es una cinta de borrado, borra páginas de libros, borra gente de los áticos [rechace imitaciones], mis Nike responden.

10km/h [460 kilocalorías]

Anochece. Se encienden las luces de los pisos; no en los áticos. Sólo hay 2 formas de suicidarse en América: la británica y la cowboy. La primera son los esféricos somníferos. La segunda es la horca. Las Nike responden, pero ¿hasta cuándo? Toda persona que se ahorque en América lo hará con el sentimiento de haber hecho algo malo, la filia del forajido, la culpa. La horca es experimentar por última vez la sensación de gravidez: la Tierra existe pero «ahí te quedas, Tierra, me retiro sin tan siquiera rozarte», la punta del pie busca el fiel de la baldosa. De momento no hay más comentarios.

10.5 km/h [507 kilocalorías]

El sonido de la cinta parece el de una batidora cuando hace mayonesa, se espesa por momentos, es la infancia, que se va mezclando en el presente, dentro de poco tiempo el Planeta se cubrirá de figuritas de Lladró con Foster Wallace de niño haciendo mayonesa, tan tranquilo en la cocina de la casa materna, batiendo y batiendo, el sol entrando, iluminando media cara, aceite y huevos, figuritas que se venderán en souvenires de Ecuador a Malasia. Foster Wallace cuenta que su madre fingía asfixiarse cuando de pequeño cometía alguna falta de ortografía, se me aparece un poema de Faulkner, titulado La Horca.

Su madre dijo: le daré / un deseo tan alto y brillante que toda la escoria de la vida/ arderá pura en su fuego. / Será fuerte y alegre, / y puro y valiente, /y el mundo entero le llorará cuando yazga, oscuro, en la tumba.

0km/h [casi 600 kilocalorías]

El jadeo me impide concentrarme en la vista de los otros áticos. Abro la nevera, su luz me ciega, medio litro de zumo de un solo golpe, me siento, enciendo un Lucky. Supongo que las letras borradas de mi ejemplar de La broma infinita han vuelto de nuevo a las páginas, la cinta de correr no era una cinta de borrado, tan solo escribe bromas infinitas, mis Nike Cortez responden,. Alzo la vista, algo insólito ha ocurrido, una señora mayor pasa a toda prisa por una ventana varios áticos más allá, es una sombra que dura apenas un segundo. Por qué tendrá tanta prisa esa mujer esta tarde domingo en la que ha muerto David Foster Wallace.

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NOTAS

NOTA 1: mucho se ha especulado sobre la relación entre la puesta en funcionamiento en Ginebra del acelerador de partículas LHC (Large Hadron Collider), y la muerte de Foster Wallace. De hecho, una de las consecuencias anómalas (muy anómalas) previstas era esa. Según cálculos del propio CERN, la probabilidad de la muerte de Foster Wallace en las primeras 154 horas de funcionamiento del LHC era de 1 entre un billón [billón europeo, no americano].  [Incluso esa probabilidad era mucho menor que la de que se formara un agujero negro súper masivo que absorbiera el Planeta, cifrada en 1 entre 1.600.523, y sin embargo esta última no se produjo].

El motivo por el cual algo con una probabilidad tan próxima a cero haya ocurrido, reside en que los físicos se quedaron cortos: no contemplaron la muerte por voluntad propia. Sencillamente, no imaginaron que Foster Wallace pudiera cometer suicidio.

NOTA A LA NOTA: También se hicieron cálculos obvios, como que la probabilidad de muerte del escritor en los 80 años siguientes a la puesta en funcionamiento del LHC sería de 0.999 entre 1, es decir, casi un 100%.

CONTINUACIÓN DE LA NOTA 1: El hecho es que la muerte de Foster Wallace, por improbable que fuera, sería segura en caso de que una vez hechos colisionar dos protones encontráramos que en vez de dar lugar ese choque al ansiadamente buscado bosón de Higgs, nos aparecieran en los detectores partículas denominadas en el argot Bosones Wallace. Esta última posibilidad es la que era prácticamente improbable, pero en caso de producirse daría un vuelco de 180º a toda la física conocida y postulada por el Modelo Estandar. Y así ha ocurrido. Veamos las reacciones nucleares:

Desintegración muy probable (la que no ocurrió):

p + p–> H (bosón de Higgs) –>Z+Z–> muón + antimuón

Desintegración muy poco probable (1 entre 1 billón), la que ocurrió:

p + p–> W (bosón de Wallace) –>  I+J

estas dos últimas partículas residuales, I, J, (partícula Infinite y partícula Jest), son las observadas finalmente por los detectores (que no pueden «ver»directamente la partícula Wallace W), y sumadas dan la partícula compuesta I+J, es decir, Infinite Jest (en español: Broma Infinita). Así ha ocurrido.

Miles de partículas I  J, productos residuales del bosón de Wallace W, llenaron durante unos segundos las pantallas de los detectores del CERN, anticipo o premonición de lo que vendría: se supo entonces que antes de 154 horas David Foster Wallace desaparecería, lo que no se conocía era de qué manera lo haría.

CONTINUACIÓN DE LA NOTA 1, [PARA ESPECIALISTAS]: Esto, como decíamos, da un vuelco a toda la física conocida, ya que si según el probadísimo Modelo Estandar, el bosón de Higgs era el hipotético responsable de que en el Universo existiera masa, según un excéntrico modelo llamado Postpoético, (en su versión dura y solipsista) tal bosón de Higgs no existe y por el contrario sí existe el bosón de Wallace, que sería el responsable de restarle masa a todo lo que vemos y a lo que no vemos. Como parece ser que el bosón de Wallace existe, se demuestra que la masa es una ilusión, y la inercia de los cuerpos una fe sin otra base real que la patología.

CONTINUACIÓN DE LA NOTA 1, [PARA SÚPER ESPECIALISTAS]: Conclusión: una vez demostrado que la masa es una ilusión, ¿dónde está Foster Wallace? ¿Cómo es posible que la gravedad pudiera partirle el cuello? Los súper especialistas están en ello.

NOTA 2: la traducción del poema de Faulkner, La Horca, ha corrido a cargo de  Eduardo Moga y Daniel Richardson, para la edición de su obra poética editada por Bartleby.

Agustín Fdez Mallo, septiembre 2008