Como han recordado algunos lectores de este blog, hoy es un día de aniversarios de muertes: Cortázar (París, 12 de febrero de 1984) y Thomas Bernhard (12 de febrero de 1989, algún lugar de Austria).
También, hace casi 5 meses que murió David Foster Wallace.
Este cuento, Omega Man, salió publicado en el especial que la revista Quimera, enero 2009, dedicó a David Foster Wallace. Lo escribí el mismo día que me enteré de su muerte, domingo 14 de septiembre, sin otra intención que escribir. Después Quimera me lo pidió. Les agradezco su publicación.
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OMEGA MAN
2Km/h [15 kilocalorías]
Corremos en cintas, no nos gusta salir de casa. En casa te enteras de cosas; afuera las noticias dejan de serlo. Te montas en la cinta y, como en Dune, se construye un pliegue en el espacio y en el tiempo. Cintas de correr, galletas saladas, botes de mermelada, todo está a mano, domingo 14 de septiembre de 2008 David Foster Wallace se ha ahorcado en su casa, Claremont, California. Ocurrió ayer, quizá anteayer. Lo encontró su mujer. No me he cambiado de ropa, no he cogido la toalla, no he llenado la cantimplora que la cinta trae como extra si pagas unos euros de más. Caminar. Sólo he encendido la cinta y me he puesto caminar.
4km/h [89 kilocalorías]
El motor de este cacharro hace un ruido suave, un silbido tranquilizador, de climatizador de automóvil, mis Nike Cortez se adhieren a la superficie sin problema, [rechace imitaciones] Tengo delante una ventana, la ventana da a las azoteas de otros áticos, hace sol. Siempre que camino en esta cinta miro esos áticos, nunca pasa nada, nunca veo a nadie en sus ventanas, nadie riega plantas, nadie arregla las parabólicas, nadie toma el sol. Pienso que están deshabitados, que soy el único hombre vivo en el único ático de la ciudad, el Omega Man de los áticos de esta ciudad. Pienso también que tengo que escribir un cuento sobre algo que no entiendo, la muerte. La muerte nadie la entiende, la muerte es una contradicción. Las contradicciones te paralizan. Foster Wallace tiene pinta de leñador de figurita de Lladró. Dentro de poco tiempo el Planeta se cubrirá de figuritas de Foster Wallace fabricadas por Lladró. A través de la ventana veo pasar una nube de pájaros, se mueven juntos a gran velocidad, pero nunca chocan. Mis Nike Cortez responden.
6km/h [150 kilocalorías]
El motor de la cinta hace un ruido de topo. A veces oyes un topo escarbar bajo tierra, pues ése es exactamente el ruido al que me refiero, se mezcla con mi respiración de máquina cortacésped. La combinación de ambos sonidos es curiosa. Cortar el césped sobre un campo de topos. Ahora en los áticos hay viento. David Foster Wallace lleva siempre un pañuelo anudado a la cabeza, le cubre la frente y el polo norte del cráneo. Seguro que por dentro tiene algo escrito, seguro que si se quitase el pañuelo y mostrase la parte de tela en contacto con la frente descubriríamos una frase, quizá «de Famobil», o simplemente, «éste es mi pañuelo». Para morir hacen falta señas de identidad, de lo contrario, nada muere. Wallace tiene aspecto de campesino de figurita de Lladró, lo imagino escribiendo como quien pasa una máquina cortacésped a América, descubre agujeros, se mete, es un topo que almacena galerías, búnkeres, redes clandestinas de abastecimientos simbólicos. Un tipo de Atlanta, frente al televisor, come 3 litros de helado directamente de un bote de 3 litros de helado, en Portland una comunidad festeja su patrón lanzando miles de salchichas a una piscina; ganan las que floten. Me gusta mi cinta. Dentro de poco tiempo el Planeta se cubrirá de figuritas de Lladró de un Foster Wallace cortando césped. Mis Nike responden. Sigue cortando, Wallace, sigue cortando.
7.2km/h [248kilocalorías]
En efecto, responden. Ahora corro. El ruido del motor adquiere el run run de un coche cuando persigue a otro coche en una peli de los 70, yo no persigo a nadie, de hecho, no voy a parte alguna en esta cinta, y sin embargo mi respiración parece que persiguiera a la cinta; mis pulmones persiguen a la cinta. El sol comienza a ocultarse. Las azoteas adquieren una pátina de mercurio, lo he visto otras veces que he corrido a estas horas. Los áticos son camarotes sin televisores, sin brújulas que guíen el domingo. Creo que en la tele están poniendo Rex, el perro policía que salta y salva a personas como Foster Wallace. Gotas de sudor descienden por mi cara, tentaculares, un pulpo líquido. Todo hoy es líquido, nada es estable. David Foster Wallace, el joven que hizo una novela de 1000 páginas cuando aún era más joven, por última vez nos ha saludado. El hombre que hizo la novela más estable de finales del siglo 20 se ha vuelto de repente líquido, espectral, inestable. La Generación X ha despejado su incógnita. Mis Nike responden [rechace imitaciones], yo corro sobre esta cinta, sin saber si quiera cuál es mi incógnita. Corro, sólo eso, corro. No se puede imaginar algo más idiota y sin embargo más necesario en este preciso instante.
8.5km/h [355 kilocalorías]
Ahora creo haber visto un murciélago, pasó muy rápido esquivando los tubos de gas, puede que haya sido un efecto óptico, por la patilla de las gafas, tengo que quitarme las gafas, no sé por qué siempre corro con gafas si a mitad de la carrera tengo que quitármelas. Echo un trago a la cantimplora lateral que trae la cinta si pagas unos euros extra, el runrún del motor se parece cada vez más al de una bomba de agua de casa de campo. La respiración ha subido de los pulmones a la boca, cada vez más abierta. El agua de la cantimplora lateral no sabe a agua, lleva ahí muchos días, recalentándose y enfriándose, sufriendo expansiones y contracciones, recuerdo que dejé La broma infinita en una estantería, no lo toqué en meses, cada día el sol incidía directamente sobre sus lomos, por la noche estaba expuesto al aire acondicionado. No había terminado su lectura, lo había dejado en la página 553. Expansiones y contracciones. No lo toqué. Tras año y medio haciendo áticos en esta cinta, lo cogí, lo abrí, a partir de la página 553 sus letras se habían borrado, El libro de arena, pensé en aquel momento, el agua de la cantimplora lateral no sabe a agua, lleva ahí muchos días expandiéndose y contrayéndose, pienso que esta cinta de correr es una cinta de borrado, borra páginas de libros, borra gente de los áticos [rechace imitaciones], mis Nike responden.
10km/h [460 kilocalorías]
Anochece. Se encienden las luces de los pisos; no en los áticos. Sólo hay 2 formas de suicidarse en América: la británica y la cowboy. La primera son los esféricos somníferos. La segunda es la horca. Las Nike responden, pero ¿hasta cuándo? Toda persona que se ahorque en América lo hará con el sentimiento de haber hecho algo malo, la filia del forajido, la culpa. La horca es experimentar por última vez la sensación de gravidez: la Tierra existe pero «ahí te quedas, Tierra, me retiro sin tan siquiera rozarte», la punta del pie busca el fiel de la baldosa. De momento no hay más comentarios.
10.5 km/h [507 kilocalorías]
El sonido de la cinta parece el de una batidora cuando hace mayonesa, se espesa por momentos, es la infancia, que se va mezclando en el presente, dentro de poco tiempo el Planeta se cubrirá de figuritas de Lladró con Foster Wallace de niño haciendo mayonesa, tan tranquilo en la cocina de la casa materna, batiendo y batiendo, el sol entrando, iluminando media cara, aceite y huevos, figuritas que se venderán en souvenires de Ecuador a Malasia. Foster Wallace cuenta que su madre fingía asfixiarse cuando de pequeño cometía alguna falta de ortografía, se me aparece un poema de Faulkner, titulado La Horca.
Su madre dijo: le daré / un deseo tan alto y brillante que toda la escoria de la vida/ arderá pura en su fuego. / Será fuerte y alegre, / y puro y valiente, /y el mundo entero le llorará cuando yazga, oscuro, en la tumba.
0km/h [casi 600 kilocalorías]
El jadeo me impide concentrarme en la vista de los otros áticos. Abro la nevera, su luz me ciega, medio litro de zumo de un solo golpe, me siento, enciendo un Lucky. Supongo que las letras borradas de mi ejemplar de La broma infinita han vuelto de nuevo a las páginas, la cinta de correr no era una cinta de borrado, tan solo escribe bromas infinitas, mis Nike Cortez responden,. Alzo la vista, algo insólito ha ocurrido, una señora mayor pasa a toda prisa por una ventana varios áticos más allá, es una sombra que dura apenas un segundo. Por qué tendrá tanta prisa esa mujer esta tarde domingo en la que ha muerto David Foster Wallace.
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NOTAS
NOTA 1: mucho se ha especulado sobre la relación entre la puesta en funcionamiento en Ginebra del acelerador de partículas LHC (Large Hadron Collider), y la muerte de Foster Wallace. De hecho, una de las consecuencias anómalas (muy anómalas) previstas era esa. Según cálculos del propio CERN, la probabilidad de la muerte de Foster Wallace en las primeras 154 horas de funcionamiento del LHC era de 1 entre un billón [billón europeo, no americano]. [Incluso esa probabilidad era mucho menor que la de que se formara un agujero negro súper masivo que absorbiera el Planeta, cifrada en 1 entre 1.600.523, y sin embargo esta última no se produjo].
El motivo por el cual algo con una probabilidad tan próxima a cero haya ocurrido, reside en que los físicos se quedaron cortos: no contemplaron la muerte por voluntad propia. Sencillamente, no imaginaron que Foster Wallace pudiera cometer suicidio.
NOTA A LA NOTA: También se hicieron cálculos obvios, como que la probabilidad de muerte del escritor en los 80 años siguientes a la puesta en funcionamiento del LHC sería de 0.999 entre 1, es decir, casi un 100%.
CONTINUACIÓN DE LA NOTA 1: El hecho es que la muerte de Foster Wallace, por improbable que fuera, sería segura en caso de que una vez hechos colisionar dos protones encontráramos que en vez de dar lugar ese choque al ansiadamente buscado bosón de Higgs, nos aparecieran en los detectores partículas denominadas en el argot Bosones Wallace. Esta última posibilidad es la que era prácticamente improbable, pero en caso de producirse daría un vuelco de 180º a toda la física conocida y postulada por el Modelo Estandar. Y así ha ocurrido. Veamos las reacciones nucleares:
Desintegración muy probable (la que no ocurrió):
p + p–> H (bosón de Higgs) –>Z+Z–> muón + antimuón
Desintegración muy poco probable (1 entre 1 billón), la que ocurrió:
p + p–> W (bosón de Wallace) –> I+J
estas dos últimas partículas residuales, I, J, (partícula Infinite y partícula Jest), son las observadas finalmente por los detectores (que no pueden «ver»directamente la partícula Wallace W), y sumadas dan la partícula compuesta I+J, es decir, Infinite Jest (en español: Broma Infinita). Así ha ocurrido.
Miles de partículas I J, productos residuales del bosón de Wallace W, llenaron durante unos segundos las pantallas de los detectores del CERN, anticipo o premonición de lo que vendría: se supo entonces que antes de 154 horas David Foster Wallace desaparecería, lo que no se conocía era de qué manera lo haría.
CONTINUACIÓN DE LA NOTA 1, [PARA ESPECIALISTAS]: Esto, como decíamos, da un vuelco a toda la física conocida, ya que si según el probadísimo Modelo Estandar, el bosón de Higgs era el hipotético responsable de que en el Universo existiera masa, según un excéntrico modelo llamado Postpoético, (en su versión dura y solipsista) tal bosón de Higgs no existe y por el contrario sí existe el bosón de Wallace, que sería el responsable de restarle masa a todo lo que vemos y a lo que no vemos. Como parece ser que el bosón de Wallace existe, se demuestra que la masa es una ilusión, y la inercia de los cuerpos una fe sin otra base real que la patología.
CONTINUACIÓN DE LA NOTA 1, [PARA SÚPER ESPECIALISTAS]: Conclusión: una vez demostrado que la masa es una ilusión, ¿dónde está Foster Wallace? ¿Cómo es posible que la gravedad pudiera partirle el cuello? Los súper especialistas están en ello.
NOTA 2: la traducción del poema de Faulkner, La Horca, ha corrido a cargo de Eduardo Moga y Daniel Richardson, para la edición de su obra poética editada por Bartleby.
Agustín Fdez Mallo, septiembre 2008